“Sueños” de Akira Kurosawa

3 04 2017

Sueños (Yume)

Akira Kurosawa

1990

A la hora de hablar de maestros del cine, el nombre de Akira Kurosawa siempre sale en la palestra. Una importante filmografía que logró cruzar el cine clásico con temáticas propias de la cultura oriental. La expansión mundial que no logró Ozu, si lo logró el autor de Los siete samuráis.

En un principio, Kurosawa quería dedicarse a la pintura, siendo un gran admirador de la obra de Vincent Van Gogh, pintor que tributará en el quinto cuento de “Sueños”. Sin embargo, una oferta de trabajo lo llevó a la industria del cine, donde se convirtió en asistente de dirección de Kajiro Yamamoto, uno de los realizadores más famosos del país nipón en la década de los cuarenta. Es en esos inicios, donde el joven Kurosawa se ve influenciado por el cine occidental con nombres como John Ford, Howard Hawks o Abel Gance, sin duda alguna, mucha de su filmografía tendrá elementos del western y lo experimental, eso sumado a su fiel reflejo de la cultura samurái, los elementos de la naturaleza que hablan de sentimientos y estéticas más arraigadas en la cultura oriental.

Son por estas características que el cine de Kurosawa, poco a poco se va transformando en un mito dentro de occidente, tanto así que Sergio Leone versionará Yojimbo (1961) en Por un puñado de dólares (1964) o George Lucas tomará muchos aspectos de La Fortaleza Escondida (1958), para realizar la icónica saga de Star Wars.

Estos cruces de cinefilia, estéticas clásicas y cultura no son casuales al revisar la última etapa de Kurosawa, porque en películas como “Sueños” es donde todos estos aspectos entran a jugar en todas las capas de la narrativa y la formalidad.

“Sueños” (yume) es su antepenúltima película y consta de ocho historias narradas independientes entre si. Se pueden analizar cada una como una progresión cronológica de los sueños y vida de Kurosawa, pero también un paralelismo metafórico de la historia del Japón contemporáneo.

La película en sí, tiene una poética única, como si fuese un mándala difícil de comprender con cierta lógica concreta, sino más bien una ramificación de los tópicos estéticos que siempre fueron parte de la construcción de él como sujeto cinematográfico;

Sueños de Akira Kurosawa

La lluvia (elemento que se percibe en prácticamente toda sus películas) junto al sol en el primer capítulo que se entremezcla con las leyendas y tradiciones niponas. La belleza de la naturaleza en “el huerto del melocotón”. La metáfora crítica a la Segunda Guerra Mundial en el tercer y cuarto episodio, entre la tormenta y el infierno. La influencia pictórica en “Cuervos” con Martin Scorsese haciendo del pintor holandés Vincent Van Gogh. El miedo al fuego y los traumas nucleares en “Fujiyama en rojo”, su continuación existencial y desoladora en “El demonio lastimero”. Finalizando la ruta y su propia despedida poética más alegre en “La aldea de los molinos de agua”.

“Sueños” es un viaje que nos propone Kurosawa para pensar en nosotros mismos, en el mundo y la sociedad que hemos construidos, en no olvidar la memoria de nuestras culturas. Nos invita a sumergirnos en nuestros propios miedos y alegrías, temas que el cine y el arte han tratado cientos de veces, porque si alguien supo de hacer el cine una pieza artística, es sin duda el maestro Akira Kurosawa.

 

Daniel Miranda A.

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