Alice Guy, olvidada pionera del cine

3 04 2017

Función Inaugural Cine Club 2017

Alice Guy, la olvidada pionera del cine

 

Este 2017 estamos muy felices de poder inaugurar nuestro año de Cine Club con una función muy especial, dedicada a la poco reconocida cineasta Alice Guy, en donde revisaremos ocho cortometrajes, La Fée aux Chou, An Untimely Intrusion, The Consequences of Feminism, entre otros, musicalizados en vivo por el artista TIEJ.
 

Alice Guy Blanche nació en París, en 1873. Durante su infancia vivió en Suiza, y en Chile, en donde su padre era dueño de una librería en Valparaíso, por lo tanto desde muy pequeña estaba rodeada del mundo del arte y la cultura; lo que la llevó a estudiar mecanografía y taquigrafía. Más adelante entró a trabajar como secretaria en los estudios Gaumont. Un día 28 de diciembre de 1895, los hermanos Lumiére invitaron a Alice Guy y a León Gaumont a su primera proyección con público en el Salón Indio del Gran Café. Allí fue cuando Alice, quien había trabajado anteriormene el teatro, encontró un tremendo potencial en la imagen en movimiento. Por supuesto no fue escuchada por su jefe, sin embargo después de que los estudios Gaumont crearan una empresa cinematográfica, se le permitió trabajar allí con una condición, como explica la cineasta en sus memorias: “Siempre que la tarea no me impidiera seguir realizando mis funciones como secretaria“. Así lo hizo durante una década.

 

Adelantando a los reconocidos “George Méliès” o “Segundo de Chomón”, Alice comenzó a explorar el lenguaje narrativo de la filmación, en donde hasta ese momento sólo se le había visto como un aparato de registro. Esta mujer filmó lo que sería la primera película de ficción en la historia, llamada La fee aux choux’ (‘El hada de las coles’), en donde se ve a una mujer que recoge bebés nacidos dentro de unos repollos, un pequeño cortometraje que daría paso al cine tal y como lo conocemos hoy. De esta forma empezó a filmar y dirigir películas, convirtiéndose en la primera mujer directora y productora cinematográfica. Introdujo los primeros efectos del montaje, técnica que más adelante George Méliès reconoció en su influencia y la utilizaría para crear el efecto de “magia” entre corte y corte. Alice Guy también sincronizó el sonido y la imagen antes que nadie, adaptando un gramófono con la filmación, dando el primer paso para lo que sería el cine sonoro.

 
Sin duda estamos frente a una mujer que no ha sido reconocida en el mundo cinematográfico, que quedó en el olvido. Tras contraer matrimonio con Herbert Blaché, fue a vivir a EEUU y realizó más de 1000 películas, pasando por todos los géneros: wéstern, comedias, ciencia ficción.  Sin embargo debido a que ella no podía ser más que su marido, tuvieron una tormentosa separación, que la llevaría a una profunda depresión, en la cual dejó por completo la filmación. El auge del cine de Hollywood y su industria, dieron paso al olvido de toda su obra, quedando a un costado por ser mujer y en segundo plano de la historia oficial.

 

 

Así fue como el 24 de Marzo de 1968, a los 94 años, murió en una residencia de ancianos de Nueva Jersey, una muerte silenciosa que recién en esta década se le ha dado reconocimiento.

Esperamos que esta función sea un homenaje y un rescate a la obra de una brillante mujer, quien sentiá una pasión tan grande por la cautivadora imagen en movimiento, que la llevó a dar los primeros pasos en el lenguaje cinematográfico, antes que muchos otros.

 

 

Isidora Torrealba Equipo CineClub 2017



“Sueños” de Akira Kurosawa

3 04 2017

Sueños (Yume)

Akira Kurosawa

1990

A la hora de hablar de maestros del cine, el nombre de Akira Kurosawa siempre sale en la palestra. Una importante filmografía que logró cruzar el cine clásico con temáticas propias de la cultura oriental. La expansión mundial que no logró Ozu, si lo logró el autor de Los siete samuráis.

En un principio, Kurosawa quería dedicarse a la pintura, siendo un gran admirador de la obra de Vincent Van Gogh, pintor que tributará en el quinto cuento de “Sueños”. Sin embargo, una oferta de trabajo lo llevó a la industria del cine, donde se convirtió en asistente de dirección de Kajiro Yamamoto, uno de los realizadores más famosos del país nipón en la década de los cuarenta. Es en esos inicios, donde el joven Kurosawa se ve influenciado por el cine occidental con nombres como John Ford, Howard Hawks o Abel Gance, sin duda alguna, mucha de su filmografía tendrá elementos del western y lo experimental, eso sumado a su fiel reflejo de la cultura samurái, los elementos de la naturaleza que hablan de sentimientos y estéticas más arraigadas en la cultura oriental.

Son por estas características que el cine de Kurosawa, poco a poco se va transformando en un mito dentro de occidente, tanto así que Sergio Leone versionará Yojimbo (1961) en Por un puñado de dólares (1964) o George Lucas tomará muchos aspectos de La Fortaleza Escondida (1958), para realizar la icónica saga de Star Wars.

Estos cruces de cinefilia, estéticas clásicas y cultura no son casuales al revisar la última etapa de Kurosawa, porque en películas como “Sueños” es donde todos estos aspectos entran a jugar en todas las capas de la narrativa y la formalidad.

“Sueños” (yume) es su antepenúltima película y consta de ocho historias narradas independientes entre si. Se pueden analizar cada una como una progresión cronológica de los sueños y vida de Kurosawa, pero también un paralelismo metafórico de la historia del Japón contemporáneo.

La película en sí, tiene una poética única, como si fuese un mándala difícil de comprender con cierta lógica concreta, sino más bien una ramificación de los tópicos estéticos que siempre fueron parte de la construcción de él como sujeto cinematográfico;

Sueños de Akira Kurosawa

La lluvia (elemento que se percibe en prácticamente toda sus películas) junto al sol en el primer capítulo que se entremezcla con las leyendas y tradiciones niponas. La belleza de la naturaleza en “el huerto del melocotón”. La metáfora crítica a la Segunda Guerra Mundial en el tercer y cuarto episodio, entre la tormenta y el infierno. La influencia pictórica en “Cuervos” con Martin Scorsese haciendo del pintor holandés Vincent Van Gogh. El miedo al fuego y los traumas nucleares en “Fujiyama en rojo”, su continuación existencial y desoladora en “El demonio lastimero”. Finalizando la ruta y su propia despedida poética más alegre en “La aldea de los molinos de agua”.

“Sueños” es un viaje que nos propone Kurosawa para pensar en nosotros mismos, en el mundo y la sociedad que hemos construidos, en no olvidar la memoria de nuestras culturas. Nos invita a sumergirnos en nuestros propios miedos y alegrías, temas que el cine y el arte han tratado cientos de veces, porque si alguien supo de hacer el cine una pieza artística, es sin duda el maestro Akira Kurosawa.

 

Daniel Miranda A.






Social links powered by Ecreative Internet Marketing