Homenaje a Héctor Ríos

27 04 2017

Homenaje a Héctor Ríos

 El Chacal de Nahueltoro (1969)

Entre Ponerle y No Ponerle (1971)

 

“Héctor Ríos, cazador del sol chileno, artesano de la luz, una vida con los ojos abiertos a la belleza de las sombras, iluminador de rincones. Gran espadachín del fotómetro” Esas era las palabras finales del discurso-texto del profesor David Vera-Meiggs en la despedida de uno  de los directores de fotografía más importante de nuestra historia cinematográfica.

Hablar de Héctor Ríos es observar la luz, los contrastes, los encuadres de un país en diferentes momentos de su historia. Su nombre genera imágenes y emociones que son parte del álbum extraño llamado “cine chileno”, es que su partida caló hondo en el medio audiovisual y también, porque no, dentro de la Universidad de Chile.

Estudiante de la UTE en los años 50´, su fascinación por la luz lo llevo a ganar una beca en el prestigioso Centro Sperimentale di Cinematografia di Roma, donde se formó como director de fotografía. A mediado de los años sesenta vuelve a un país con un movimiento social y cultural enriquecedor, es allí cuando en 1964 ingresa al Departamento de Cine de la Universidad de Chile, espacio donde compartirá grandes aventuras junto a su gran amigo Pedro Chaskel, con quién realizara los cortometrajes Aquí Vivieron (1964), Aborto (1965), Venceremos (1970) y Entre ponerle y no ponerle (1971).

Justamente esta última, dirigida por Ríos y montada por Chaskel, habla del conflicto del alcohol en las clases populares y cómo este produce la emancipación propia del individuo. Mezclando el lenguaje de la ficción con la historia que es narrada en off por un individuo que cuenta como tocó fondo, con el lenguaje documental en el uso planos de sujetos populares bebiendo, en estado de ebriedad en las calles. Son todos distintos pero que hablan de una igualdad en la construcción del sujeto, que luego despierta para ser uno más en la lucha comunitaria y social, una tesis que tiene a la Unidad Popular de fondo y que es un claro ejemplo del cine comprometido con el contexto y el proyecto político de Salvador Allende.

Pero, retrocediendo un par de años, el ojo de Héctor Ríos se sumaría al gran proyecto colectivo del cine chileno en la década de los sesenta. El Chacal de Nahueltoro, dirigida por Miguel Littin, montada por Chaskel y la participación del Centro Experimental de la Univerisdad de Chile junto a un elenco de grandes figuras del Teatro experimental de la casa de Bello. Basada en un hecho real y en las crónicas noticiosas de la época, el filme cuenta la historia de José del Carmen Valenzuela autor de un brutal asesinato múltiple en la zona de Nahueltoro. El gran valor de Ríos es poder captar con la cámara la cercanía de los personajes, provocando angustia y generando al espectador una sensación de que lo que está viendo no parece una película de ficción. Aclamada por todo el mundo, es quizás una de las películas más importantes en la historia del cine chileno y don Héctor estuvo allí.

La luz y el legado de Héctor Ríos perduran en su larga trayectoria, en filmes de Jorge Sanjinés, Raúl Ruiz o Ricardo Larraín, por nombrar algunos. En su libro Técnica fotográfica en el cine sobre la dirección de fotografía. En sus cátedras en toda Latinoamérica y en esa manera de encuadrar un espacio-tiempo que queda en la retina de un país y de un continente.

Hasta siempre! Don Héctor Ríos!

 

 

Daniel Miranda A. – Equipo Cine Club 2017



Full Metal Jacket, Santley Kubrick

27 04 2017

 

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Full Metal Jacket

Stanley Kubrick
1987

 

Finalizando nuestro ciclo de Stanley Kubrick relacionado con la temática de la guerra, hemos podido visualizar el punto de vista del director estadounidense sobre el concepto bélico desde diferentes maneras de abordar uno de los temas más conflictivos en la historia mundial moderna.

En 1987, año donde la Unión Soviética entraba en crisis y se veía el final de una larga guerra fría, Kubrick era reconocido en el mundo entero con filmes exitosos como “2001, odisea en el espacio”, “Barry Lyndon” o “El Resplandor”.  Sin embargo, tuvieron que pasar casi veinte años para que volviera a poner en pantalla el discurso anti-bélico. Full Metal Jacket, se sitúa en el conflicto de la Guerra de Vietnam. La película se puede dividir en dos grandes partes:

1. ¡Señor, sí, señor!

Toda la primera parte está ambientada en un recinto de entrenamiento militar estadounidense.  Desde los créditos podemos escuchar una melodía country que habla sobre Vietnam, luego vemos jóvenes que están siendo rapados “al cero”, mientras la canción nos habla de detener el comunismo en nuestras tierras. Toda esta partida tendrá un efecto importante en el argumento inicial del filme, en donde Kubrick nos quiere mostrar la violencia psicológica que se produce en este campamento. El espectador se suma a una cámara que está observando este proceso de “lavado de cerebro” nacionalista y bélico. El Sargento Hartman (R. Lee Ermey) será el encargado de representar ese monstruo que va transformando a estos jóvenes, quienes se van apropiando de este discurso lleno de obediencia y castigo. Del entrenamiento psicológico pasamos al físico, es esto lo que va a ir a transformando algunos reclutas en armas de aniquilación, sin embargo algunos entraran en ciertas crisis. La violencia militar tratada por Kubrick es cruda, y pareciera ser no tan lejana a nuestros tiempos.

 

2. Vietnam

Un año después, uno de los reclutas (Bufón) se ha convertido en cabo y en corresponsal de la guerra.  Es aquí donde la crueldad se verá en escena. Uno podrá hacer ciertas analogías con lo mostrado por Francis Ford Coppola en “Apocalipsys Now” (1979), ya que en terreno Bufón se dará cuenta de las contradicciones de la guerra, ya que lleva en su poder un símbolo de paz, sin embargo su casco se lee la frase “nacido para matar”, por lo que el cuestionamiento de la locura pasará por los pensamientos de este soldado, tal como sucede con el Capitán Willard y su locura en el filme de Coppola.

En Full Metal Jacket, Kubrick nos quiere decir de manera pura y dura lo que significa la guerra, las contradicciones de ellas. Aunque la crítica fue positiva en general, no faltaron algunos quienes criticaron a la película por no plantear una idea clara, sin embargo en los detalles está el trasfondo argumental y el mensaje anti-bélico que profesó el director norteamericano.

Desde el drama de “Path of Glory”, la sátira de “Dr. Strangelove” hasta la cruda violencia de “Full Metal Jacket”, nos muestra la cara absurda, agresiva y muchas veces incomprensibles de eso que llamamos guerra.

 

 

Daniel Miranda, Equipo Cine Club 2017
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Paths Of Glory, la crueldad de la guerra más vigente que nunca

13 04 2017

Paths of glory, la crueldad de la guerra más vigente que nunca

La guerra como tópico es importante para el cine de Stanley Kubrick incluso desde su primer largometraje Fear and desire (1953), aunque esta película fuera considerada por él mismo como un ejercicio amateur, ‘’el dibujo de un niño en el refrigerador’’ según sus propias palabras. Si bien estamos de acuerdo en que hay inferioridad técnica y simplicidad narrativa en la obra mencionada comparándola con los siguientes trabajos del director, en ella ya se puede vislumbrar una especial sensibilidad frente al tema y podemos catalogar a lo bélico como el único contexto fílmico que Kubrick abarcó en varios trabajos de las distintas etapas de su carrera. Esta continuidad se desarrolló en relación con el momento histórico en el cual cada película se estrenó, así también cada entrega contó con un tono y estilo propio.

 

 

El drama antibélico Paths of glory (1957) respondería a los dilemas filosóficos, políticos y éticos del momento inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial; la comedia negra Dr. Strangelove or: How I learned to stop worrying and love the bomb (1964) se encargaría de criticar la paranoia generalizada de un mundo en el cual las amenazas de ataques nucleares eran algo cotidiano, se vivían los momentos más tensos de la Guerra Fría; con una mezcla entre drama y sátira, estrenada más de una década después del fin de la Guerra de Vietnam, en la cual se desarrolla la historia, Full metal jacket (1987) muestra las vivencias de jóvenes que se enfrentan a la violencia extrema del mundo militar, adoctrinados forzosamente, para luego ser enviados al campo de batalla en un lugar donde una muerte sangrienta y cruda es algo normal.

El guion de Paths of glory está basado en una novela de 1935 escrita bajo el mismo título por Humphrey Cobb y se centra en un juicio militar a tres soldados franceses acusados de cobardía por no querer combatir en una misión a todas luces suicida, cuando debían enfrentar al ejército alemán en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial. En el juicio el coronel Dax (Kirk Douglas) intenta defenderlos frente a lo que considera un abuso por parte de los altos mandos militares a cargo, quienes buscan expiar el fracaso en la batalla mediante la ejecución de los soldados. Paths of Glory es un hito en la carrera de Kubrick, fue esta película la que le abrió puertas para conseguir una libertad creativa y económica definitiva; fue el primer trabajo con el que tuvo una buena recepción tanto en la crítica como en las audiencias. También con este filme comenzó una relación laboral con Kirk Douglas quien posteriormente lo contrataría para dirigir Spartacus (1960) la primera de sus producciones en ser nominada y ganadora en los Premios Oscar y su primer éxito de taquilla mundial.

La película está narrada en estructura clásica y estilo realista. La fotografía en blanco y negro en conjunto con la ambientación logran crear un aspecto deslavado, tenso y lúgubre que aporta a la dramatización de la historia. Además, a partir de este filme podemos ver características visuales que serán distintivas en trabajos posteriores del director tales como la composición simétrica o el uso de travellings de seguimiento de personajes en los cuales éstos últimos son el elemento central del plano.

Con respecto a lo último queremos mencionar una de las escenas más memorables del filme. A través de uno de estos travellings el coronel Dax transita por una larga trinchera mientras ésta es atacada por fuego enemigo justo antes de dar la señal de ofensiva a sus tropas. Aquí vemos a Dax avanzando estoico entre sus soldados, hombres adultos, aparentemente fuertes, que sin embargo se ven frágiles y vulnerables en medio del infierno creado por el humo, el barro y el ruido incesante de las balas, esto provoca una tensión dramática tremenda justo antes de ver a los soldados franceses salir de la trinchera liderados por Dax para pelear con valor en el campo de batalla, al verse masacrados sin piedad por los alemanes, se repliegan dando fin a una secuencia épica ejecutada con maestría cinematográfica. Gracias a todo esto Kubrick genera una ironía dramática, logrando que el espectador empatice con los soldados que injustamente son llevados a juicio en escenas posteriores por decisiones arbitrarias, así el público termina considerando más cobarde la acusación de la Corte Marcial. El director logra de esta forma poner en cuestión el abuso de poder de las instituciones representadas en sus autoridades, quienes someten la voluntad de otros seres humanos para conseguir sus objetivos a cualquier precio, llevándolos finalmente a la tortura, la locura o la muerte. Este es un punto de vista que encontraremos también en las siguientes películas bélicas del director.

El nivel de provocación, la crítica socio-política o la incitación al diálogo frente a hechos históricos contingentes son algunos de los rasgos importantes que tienen las películas que consideramos arte. Bajo estos parámetros Paths of glory es por todos lados una obra maestra. Causó la primera gran controversia en la filmografía de Kubrick, fue el punto de partida de una cadena de polémicas que rodearon a casi todas sus obras. El filme fue censurado o prohibido en varios países, principalmente en Francia en donde recién pudo ser exhibido en 1975 y fue bajado de la programación del Festival Internacional de Cine de Berlín por presiones políticas.

Cabe preguntarse en este punto ¿No nos provocan acaso la misma sensación de impotencia y desesperanza los mortales ataques a la población civil en Siria ocurridos en las últimas semanas, los cientos de jóvenes enviados a morir a las guerras en Medio Oriente o el trato inhumano a los prisioneros en los centros de tortura militar como Guantánamo? Tristemente quizá, el cine de Kubrick sobre la guerra se mantiene hoy totalmente vigente con la misma fuerza que hace 60 años, esto lo hace definitivamente un clásico, pero también deja en evidencia que aquellas imágenes en blanco y negro están muy lejos de recordarnos viejos tiempos de barbarie, al contrario, Paths of glory nos invita nuevamente a mirarnos al espejo mostrándonos una de las caras más feas de nuestro propio presente.

 

Felipe Garrido G. 

Equipo Cine Club Universidad de Chile 2017 



Alice Guy, olvidada pionera del cine

3 04 2017

Función Inaugural Cine Club 2017

Alice Guy, la olvidada pionera del cine

 

Este 2017 estamos muy felices de poder inaugurar nuestro año de Cine Club con una función muy especial, dedicada a la poco reconocida cineasta Alice Guy, en donde revisaremos ocho cortometrajes, La Fée aux Chou, An Untimely Intrusion, The Consequences of Feminism, entre otros, musicalizados en vivo por el artista TIEJ.
 

Alice Guy Blanche nació en París, en 1873. Durante su infancia vivió en Suiza, y en Chile, en donde su padre era dueño de una librería en Valparaíso, por lo tanto desde muy pequeña estaba rodeada del mundo del arte y la cultura; lo que la llevó a estudiar mecanografía y taquigrafía. Más adelante entró a trabajar como secretaria en los estudios Gaumont. Un día 28 de diciembre de 1895, los hermanos Lumiére invitaron a Alice Guy y a León Gaumont a su primera proyección con público en el Salón Indio del Gran Café. Allí fue cuando Alice, quien había trabajado anteriormene el teatro, encontró un tremendo potencial en la imagen en movimiento. Por supuesto no fue escuchada por su jefe, sin embargo después de que los estudios Gaumont crearan una empresa cinematográfica, se le permitió trabajar allí con una condición, como explica la cineasta en sus memorias: “Siempre que la tarea no me impidiera seguir realizando mis funciones como secretaria“. Así lo hizo durante una década.

 

Adelantando a los reconocidos “George Méliès” o “Segundo de Chomón”, Alice comenzó a explorar el lenguaje narrativo de la filmación, en donde hasta ese momento sólo se le había visto como un aparato de registro. Esta mujer filmó lo que sería la primera película de ficción en la historia, llamada La fee aux choux’ (‘El hada de las coles’), en donde se ve a una mujer que recoge bebés nacidos dentro de unos repollos, un pequeño cortometraje que daría paso al cine tal y como lo conocemos hoy. De esta forma empezó a filmar y dirigir películas, convirtiéndose en la primera mujer directora y productora cinematográfica. Introdujo los primeros efectos del montaje, técnica que más adelante George Méliès reconoció en su influencia y la utilizaría para crear el efecto de “magia” entre corte y corte. Alice Guy también sincronizó el sonido y la imagen antes que nadie, adaptando un gramófono con la filmación, dando el primer paso para lo que sería el cine sonoro.

 
Sin duda estamos frente a una mujer que no ha sido reconocida en el mundo cinematográfico, que quedó en el olvido. Tras contraer matrimonio con Herbert Blaché, fue a vivir a EEUU y realizó más de 1000 películas, pasando por todos los géneros: wéstern, comedias, ciencia ficción.  Sin embargo debido a que ella no podía ser más que su marido, tuvieron una tormentosa separación, que la llevaría a una profunda depresión, en la cual dejó por completo la filmación. El auge del cine de Hollywood y su industria, dieron paso al olvido de toda su obra, quedando a un costado por ser mujer y en segundo plano de la historia oficial.

 

 

Así fue como el 24 de Marzo de 1968, a los 94 años, murió en una residencia de ancianos de Nueva Jersey, una muerte silenciosa que recién en esta década se le ha dado reconocimiento.

Esperamos que esta función sea un homenaje y un rescate a la obra de una brillante mujer, quien sentiá una pasión tan grande por la cautivadora imagen en movimiento, que la llevó a dar los primeros pasos en el lenguaje cinematográfico, antes que muchos otros.

 

 

Isidora Torrealba Equipo CineClub 2017



“Sueños” de Akira Kurosawa

3 04 2017

Sueños (Yume)

Akira Kurosawa

1990

A la hora de hablar de maestros del cine, el nombre de Akira Kurosawa siempre sale en la palestra. Una importante filmografía que logró cruzar el cine clásico con temáticas propias de la cultura oriental. La expansión mundial que no logró Ozu, si lo logró el autor de Los siete samuráis.

En un principio, Kurosawa quería dedicarse a la pintura, siendo un gran admirador de la obra de Vincent Van Gogh, pintor que tributará en el quinto cuento de “Sueños”. Sin embargo, una oferta de trabajo lo llevó a la industria del cine, donde se convirtió en asistente de dirección de Kajiro Yamamoto, uno de los realizadores más famosos del país nipón en la década de los cuarenta. Es en esos inicios, donde el joven Kurosawa se ve influenciado por el cine occidental con nombres como John Ford, Howard Hawks o Abel Gance, sin duda alguna, mucha de su filmografía tendrá elementos del western y lo experimental, eso sumado a su fiel reflejo de la cultura samurái, los elementos de la naturaleza que hablan de sentimientos y estéticas más arraigadas en la cultura oriental.

Son por estas características que el cine de Kurosawa, poco a poco se va transformando en un mito dentro de occidente, tanto así que Sergio Leone versionará Yojimbo (1961) en Por un puñado de dólares (1964) o George Lucas tomará muchos aspectos de La Fortaleza Escondida (1958), para realizar la icónica saga de Star Wars.

Estos cruces de cinefilia, estéticas clásicas y cultura no son casuales al revisar la última etapa de Kurosawa, porque en películas como “Sueños” es donde todos estos aspectos entran a jugar en todas las capas de la narrativa y la formalidad.

“Sueños” (yume) es su antepenúltima película y consta de ocho historias narradas independientes entre si. Se pueden analizar cada una como una progresión cronológica de los sueños y vida de Kurosawa, pero también un paralelismo metafórico de la historia del Japón contemporáneo.

La película en sí, tiene una poética única, como si fuese un mándala difícil de comprender con cierta lógica concreta, sino más bien una ramificación de los tópicos estéticos que siempre fueron parte de la construcción de él como sujeto cinematográfico;

Sueños de Akira Kurosawa

La lluvia (elemento que se percibe en prácticamente toda sus películas) junto al sol en el primer capítulo que se entremezcla con las leyendas y tradiciones niponas. La belleza de la naturaleza en “el huerto del melocotón”. La metáfora crítica a la Segunda Guerra Mundial en el tercer y cuarto episodio, entre la tormenta y el infierno. La influencia pictórica en “Cuervos” con Martin Scorsese haciendo del pintor holandés Vincent Van Gogh. El miedo al fuego y los traumas nucleares en “Fujiyama en rojo”, su continuación existencial y desoladora en “El demonio lastimero”. Finalizando la ruta y su propia despedida poética más alegre en “La aldea de los molinos de agua”.

“Sueños” es un viaje que nos propone Kurosawa para pensar en nosotros mismos, en el mundo y la sociedad que hemos construidos, en no olvidar la memoria de nuestras culturas. Nos invita a sumergirnos en nuestros propios miedos y alegrías, temas que el cine y el arte han tratado cientos de veces, porque si alguien supo de hacer el cine una pieza artística, es sin duda el maestro Akira Kurosawa.

 

Daniel Miranda A.






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