Garage Olimpo: La violencia del real

8 09 2016

Garage Olimpo

Marco Bechis

1999

 

María es una joven activista que trabaja en la alfabetización de adultos en las zonas más pobres. Su padre ha muerto y debido a esta situación, su madre alquila habitaciones en el hogar. Un día, irrumpe en la casa un grupo de inteligencia civil militar, donde María es llevada como prisionera.

Esto que es una especie de sinopsis de la película o del inicio de ella, parece revelar una situación dramática de una película de ficción argentina. Sin embargo,  la ficción pone en representación un real, casi cotidiano después del golpe militar argentino en 1976, sumamente violento.

La película que encuentra en los interiores del hogar su punto de vista, va a volcarse a un encierro oscuro en el centro de tortura El Olimpo, un garage donde estará realizada la mayor parte del largometraje.

Es aquí donde entra el análisis de la ficción y lo real. Abordar un tema tan duro como es la tortura, no es fácil para el ojo cinematográfico, se requiere conocer el real y tener el valor testimonial de lo que se quiere representar. Es por esto, que Marco Bechis, trata de colocar la violencia en el plano porque es justamente lo que él vivió en el centro de detención clandestina Club Atlético, el real se apodera de la narración, como un documental que entra a molestar a la ficción, esto porque el cine argentino antecesor a esta, ha tenido una gran gama de películas que han abordado el tema de la dictadura argentina, la represión y la violencia (La noche de los lápices o Tiempo de revancha). Pero Bechis va más allá, considerando que quiere provocar al espectador, pero sobre todo hacerlo ver con sus propios ojos el terror de la violencia ejercida por los aparatos de seguridad militar civil en la dictadura del país vecino.  Ese es uno de los aspectos destacables en el filme de Bechis, ya que si vemos que está realizada a finales de la década de los noventa, vemos que entrega una representación cruda, sin tapujos sobre la tortura, y eso es algo que denota un riesgo que se agradece, ya que demuestra que es una filme jugado.

Dentro de los aspectos formales, las actuaciones de Antonella Costa como María (la víctima) y Carlos Echevarría como Félix,  el agente represor (el torturador), bordean el realismo de manera sorprendente y es precisamente la construcción de estos dos personajes lo que hace diferente esta película, por que no solo hay una relación binaria entre buenos y malos, sino que son personajes que tienen complejidades, que parecen dudar o que buscan estrategias de liberación a una situación completamente extrema.

 

Garage Olimpo presenta un cotidiano del real que nos choca, porque sabemos que esta basado en el real y ahí está la clave del punto de vista de la película, el sumergirnos en la totalidad de este sitio donde ocurrieron aberraciones a plena luz de día, pero que adentro reinaba la oscuridad, donde los gritos se silenciaban en plena avenida, haciéndonos reflexionar sobre una poética que nos golpea como sociedad, no solo la argentina, sino también la nuestra, como reflexiona Paula Marini en su crítica al filme:

Por otra parte, la relación del campo de concentración con la vida cotidiana puede observarse en la relación entre el campo y el afuera. Es así como en el film sólo se muestra un radio (el garage), pero pareciera que el director de algún modo nos lleva a pensar en la persistencia de ese otro campo que ha quedado atrás y que tiene que ver con el silenciamiento de toda una sociedad. (1)

Sin duda, Garage Olimpo marca un antes y un después en el cine político y de memorias latinoamericanas, porque no solo nos invita a no olvidar, sino también a hacernos cargo de nuestra historia que tiene páginas oscuras que aún quedan por resolver en la violación a los derechos humanos en nuestro continente.

 

Daniel Miranda

Equipo Cine Club Universidad de Chile

2016

(1) Marini, Paula. Garage olimpo. Sugerencias para una lectura desde la problemática de la violencia. P.2

 

 

 

 






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