Recortes de Prensa

29 09 2016

“Aunque no creo necesario decirlo, el primer recorte es real y el segundo es imaginario.” (Julio Cortázar, 65)

 

El verso anterior corresponde al que introduce el libro de Julio Cortázar llamado “Recortes de Prensa”, título que tomaron Oriana Castro y Nicolás Martínez para nombrar así a su documental.

La historia que veremos nos habla precisamente de recortes. Antes se utilizaba mucho guardar y coleccionar los recortes de los diarios que te parecían interesantes. En las mañanas a los periodistas se les seleccionaba los recortes de prensa para que leyeran sólo lo importante y dejaban fuera lo otro. Pareciera que toda nuestra historia fue construida en base a recortes, a trozos que construyen un continente herido con muchas versiones de una misma historia, Latinoamérica.

El documental parte con los testimonios de un grupo de periodistas e intelectuales que estuvieron exiliados durante la dictadura militar, entre los que se encontraba Julio Cortázar y Osvaldo Soriano. También nos hablan testimonios de los “exiliados en su propio país” aquellos periodistas clandestinos que incluso seguían informando a su pueblo estando en campos de exterminio. Fueron muchas las razones que llevaron a este grupo de periodistas a pensar en un diario que dijera la verdad de los horribles hechos que estaban sucediendo en Latinoamérica y que eran brutalmente censurados.

 

A través de documentos de archivos, de entrevistas a cámara y voz en off, los directores van poco a poco construyendo un contexto en donde era necesario gritar a toda voz las terribles injusticias que se cometían durante las dictaduras, en donde los medios oficiales no hacían más que mentir e inventar historias sobre los detenidos desaparecidos. Es ante este contexto que se crea el periódico “Sin Censura”, cuyo principal objetivo era romper con el cerco informativo que se había cerrado alrededor de los países de nuestro continente. Este diario fue editado en Francia, con corresponsalías en toda Europa e impreso y distribuido desde Estados Unidos. Ingresó de manera clandestina en los países de Latinoamérica. El documental reconstruye la historia en torno a esta publicación, provocando una reflexión que profundiza sobre los medios de comunicación y su importante rol durante las dictaduras de Latinoamérica, pero también su rol en el presente y en la construcción de realidades, invitándonos a cuestionar conceptos como la libertad de prensa.

La memoria y el recuerdo resucitan lo vivido, otro recorte, otro testimonio, que se unen en esta historia que de manera apasionante ayuda a repensar el presente.

 

 

 

Isidora Torrealba

Equipo Cine Club Universidad de Chile 2016



La Historia Oficial

21 09 2016

Es increíble pensar que “La historia oficial” de Luis Puenzo fue estrenada sólo dos años después del retorno a la democracia en Argentina. El cine de ficción en Chile demoraría al menos 14 años desde el fin de la dictadura para representar de manera tan emotiva y efectiva en términos de crítica y audiencia este hecho con “Machuca” (2004) de Andrés Wood. Sin desmerecer los intentos de cineastas como Helvio Soto o Raúl Ruiz, desde el exilio creando películas sobre el tema aún con Pinochet al mando; así como también los de Pablo Perelman, Ricardo Larraín o Miguel Littin ya en democracia, de esto se habría encargado mayormente el cine documental, en especial la obra de Patricio Guzmán.

En el país trasandino la realidad era otra, la producción de películas de ficción sobre el trauma reciente fue constante y muchas veces apoyada por el entonces Instituto Nacional del Cine (INC), podemos mencionar por ejemplo “Cuarteles de invierno” (1984) de Lautaro Murúa, “Los días de Junio” (1985) de Alberto Fischerman, “El exilio de Gardel: Tangos” (1985) de Fernando Solanas, “La noche de los lápices” de Héctor Olivera o “Sentimientos… Mirta de Liniers a Estambul” (1987) de Jorge Coscia y Guillermo Saura. “La historia oficial” además de ser el primer filme argentino en ganar un premio Oscar a Mejor película extranjera, llevaría alrededor de 2 millones de personas a las salas en su propio país. Esto hablaría entonces de una actitud activa y atenta de los argentinos frente a su propia historia y sus procesos políticos que los define con una personalidad que por lo menos contrasta con la de un Chile que aún muchos años después de superada la dictadura parecía temeroso o adormecido por las supuestas maravillas que traía un nuevo sistema económico que reconfiguró el entramado social y la articulación política del país.

La película intenta hacernos reflexionar sobre la importancia de enfrentar a la Historia, a través de una protagonista que en un comienzo no es consciente de los hechos que la afectan personalmente y que están ligados a acontecimientos que afligen a toda su nación. Alicia (Norma Aleandro) es una profesora de historia que va descubriendo una verdad incómoda y poco a poco debe decidir si hacerse cargo o no de ella, si ser un testigo pasivo o una protagonista en el proceso de reconocimiento y reparación de los daños causados.

 

Para eso es importante la figura de los hijos. Alicia se ve en la necesidad de redimir la culpa que va sintiendo en la medida que se da cuenta de la realidad que la perturba y también por el miedo a enfrentar a esos hijos en el futuro, en un momento en el cual podría ser muy tarde para recibir perdón o comprensión de parte de ellos o en un tiempo en el cual el daño causado ya no pueda ser reparado. Estos hijos están representados en su pequeña adoptada, Gaby (Analia Castro) o en los alumnos que atiende en su trabajo a quienes trata de inculcarles una disciplina que a ratos parece autoritaria, militar.

Los personajes y espacios que se desarrollan dan cuenta de los diferentes actores que participan en el conflicto social e histórico relatado, se muestra el enfrentamiento por el poder entre castas formadas por militares, clérigos y políticos pero también por pobladoras, inmigrantes y estudiantes. Puenzo no tiene miedo a confrontar a estos personajes y denunciar las realidades diferentes que viven por ejemplo un trabajador humilde o un burgués acomodado ya sea luchando por hacer justicia o escondiendo los hechos en una Argentina aún herida.

El filme de Puenzo no sólo se preocupa por la Historia, con mayúscula, sino que también relata una historia de manera magistral, exceptuando ciertos diálogos que parecen demasiado forzados por parecer discursos panfletarios construidos a partir de frases que rozan el lugar común o la cita textual (sobre todo en los diálogos de los estudiantes de Alicia); el guión construido por el mismo director en conjunto con la experimentada Aída Bortnik fluye de manera correcta y maneja certeramente una progresión dramática que nos lleva a un clímax intenso potenciado por las excelentes interpretaciones de Norma Aleandro y Héctor Alterio, esto hace exitoso el propósito del filme: conmover al público. Conmover para movilizar, porque el cine más interesante suele ser aquel que provoca para llevar a la acción y creemos que “La historia oficial” cumple eso con creces.

 

Felipe Garrido G.

Equipo Cine Club Universidad de Chile.

 

 



Tangos: El Exilio de Gardel (1985)

14 09 2016

Tangos: El Exilio de Gardel (1985)

Fernando “Pino” Solanas

Sonido de un acordeón, el contraluz de la silueta de un cuerpo debajo de un puente parisino. Los acordes que remiten a una nostalgia. Una pareja baila con pasión el tango y aparecen los créditos. Son los primeros minutos de este largometraje de ficción del aclamado director Fernando “Pino” Solanas, uno de los grandes bastiones cinematográficos del cine político argentino, esta vez tomando el género del musical para hablar de uno de los tópicos de la violencia política en una dictadura: el exilio.

Solanas pone en escena una serie de historias para representar el exilio, que van desde la joven (María) que ha vivido años fuera de su país y que su madre, una destacada actriz, incita a estudiar. Esta, junto a un grupo de actores y amigos están en la búsqueda de realizar una puesta en escena musical que llaman “el exilio de Gardel”, que termina siendo el hilo conductor de estas historias.

Lo interesante, más allá de algún protagonista o no, ya que lo coral toma sentido en la conjunción de un grupo grande que vive la misma situación, es visualizar una obra que habla del exilio, sin caer en el sentimentalismo lánguido, sino a través de la magna obra musical de Astor Piazzolla para ligar conceptos como la nostalgia, la incertidumbre del volver, las preguntas desde otro lugar. ¿Cómo representarlo? A través de la música y la danza, como muestra de exhibición corporal de ideas y sentimientos.

La puesta en escena de este grupo se va construyendo en el camino. Los mensajes llegan desde Buenos Aires, y terminan calando hondo en las letras de cada paso de baile que se va colocando dentro de la película. El grupo lo denomina como una tanguedia, una especie de musical que mezcla elementos del drama y la comedia. Estos dos elementos de género son precisamente lo interesante de la propuesta de Solanas, ya que los momentos de diálogos (que no abundan, como en sus documentales, para conocer más allá de las historias) remiten a la nostalgia de la raíz de un territorio que se les impide acceder, para sumarlos a las puestas en escena que llegan a tener algunos momentos, un tono al estilo Chaplin. Todo siempre hilado por el tango.

Y vamos a empezar el acto dos…con cartas del exilio y del país. Y vamos a contarte para vos….las cosas que vivieron en París…Las cartas del exilio y en el mar, trayéndonos afectos como el mar…

La tanguedia que propone Solanas se convierte en metáfora del realismo de muchos que sufrieron el exilio. Llevando a escenas llenas de elementos clichés como los papeles volando, los sombreros “tangueros” como elemento del recuerdo y el nombre de Gardel como ícono de un país, que no molestan porque entran en el tono de la película, que no quiere apelar directamente a la reflexión del panfleto político, sino disfrutar de un concierto lleno de carga emotiva.

Finalmente María, con su voz en off seguirá preguntándose (al vivir ya años fuera de su país) a donde realmente pertenece ¿Dónde está mi identidad?, la pregunta que muchos hijos de exiliados latinoamericanos se siguen preguntando cuando vienen a conocer sus raíces.

Solanas presenta el exilio de manera amable, política, pero amable, en un ejercicio que nos hace inevitablemente comparar con lo que hizo el chileno Raúl Ruiz en la misma Francia con “Diálogos de Exiliados”, que dentro del humor, hace más crisis desde la idea hasta la puesta en escena.  Dos maneras totalmente diferentes de ver el exilio, algo que tocó la médula de las dictadura latinoamericanas.

 

Daniel Miranda

Equipo Cine Club Universidad de Chile

2016



Garage Olimpo: La violencia del real

8 09 2016

Garage Olimpo

Marco Bechis

1999

 

María es una joven activista que trabaja en la alfabetización de adultos en las zonas más pobres. Su padre ha muerto y debido a esta situación, su madre alquila habitaciones en el hogar. Un día, irrumpe en la casa un grupo de inteligencia civil militar, donde María es llevada como prisionera.

Esto que es una especie de sinopsis de la película o del inicio de ella, parece revelar una situación dramática de una película de ficción argentina. Sin embargo,  la ficción pone en representación un real, casi cotidiano después del golpe militar argentino en 1976, sumamente violento.

La película que encuentra en los interiores del hogar su punto de vista, va a volcarse a un encierro oscuro en el centro de tortura El Olimpo, un garage donde estará realizada la mayor parte del largometraje.

Es aquí donde entra el análisis de la ficción y lo real. Abordar un tema tan duro como es la tortura, no es fácil para el ojo cinematográfico, se requiere conocer el real y tener el valor testimonial de lo que se quiere representar. Es por esto, que Marco Bechis, trata de colocar la violencia en el plano porque es justamente lo que él vivió en el centro de detención clandestina Club Atlético, el real se apodera de la narración, como un documental que entra a molestar a la ficción, esto porque el cine argentino antecesor a esta, ha tenido una gran gama de películas que han abordado el tema de la dictadura argentina, la represión y la violencia (La noche de los lápices o Tiempo de revancha). Pero Bechis va más allá, considerando que quiere provocar al espectador, pero sobre todo hacerlo ver con sus propios ojos el terror de la violencia ejercida por los aparatos de seguridad militar civil en la dictadura del país vecino.  Ese es uno de los aspectos destacables en el filme de Bechis, ya que si vemos que está realizada a finales de la década de los noventa, vemos que entrega una representación cruda, sin tapujos sobre la tortura, y eso es algo que denota un riesgo que se agradece, ya que demuestra que es una filme jugado.

Dentro de los aspectos formales, las actuaciones de Antonella Costa como María (la víctima) y Carlos Echevarría como Félix,  el agente represor (el torturador), bordean el realismo de manera sorprendente y es precisamente la construcción de estos dos personajes lo que hace diferente esta película, por que no solo hay una relación binaria entre buenos y malos, sino que son personajes que tienen complejidades, que parecen dudar o que buscan estrategias de liberación a una situación completamente extrema.

 

Garage Olimpo presenta un cotidiano del real que nos choca, porque sabemos que esta basado en el real y ahí está la clave del punto de vista de la película, el sumergirnos en la totalidad de este sitio donde ocurrieron aberraciones a plena luz de día, pero que adentro reinaba la oscuridad, donde los gritos se silenciaban en plena avenida, haciéndonos reflexionar sobre una poética que nos golpea como sociedad, no solo la argentina, sino también la nuestra, como reflexiona Paula Marini en su crítica al filme:

Por otra parte, la relación del campo de concentración con la vida cotidiana puede observarse en la relación entre el campo y el afuera. Es así como en el film sólo se muestra un radio (el garage), pero pareciera que el director de algún modo nos lleva a pensar en la persistencia de ese otro campo que ha quedado atrás y que tiene que ver con el silenciamiento de toda una sociedad. (1)

Sin duda, Garage Olimpo marca un antes y un después en el cine político y de memorias latinoamericanas, porque no solo nos invita a no olvidar, sino también a hacernos cargo de nuestra historia que tiene páginas oscuras que aún quedan por resolver en la violación a los derechos humanos en nuestro continente.

 

Daniel Miranda

Equipo Cine Club Universidad de Chile

2016

(1) Marini, Paula. Garage olimpo. Sugerencias para una lectura desde la problemática de la violencia. P.2

 

 

 

 






Social links powered by Ecreative Internet Marketing