A través de los olivos: el final del viaje. Abbas Kiarostami (1994)

22 08 2016

Keshavarz, un director de cine, ha elegido a dos actores no profesionales del lugar para recrear una escena de Y la vida continúa (segunda parte de la trilogía Koker). Pero el joven actor se equivoca al decir sus líneas cada vez que se dirige a la mujer y el director le pide a Hossein, un recadero de la producción, que interprete el papel. Al principio, la chica, Tahereh, se niega a trabajar con el pobre Hossein, que la ha cortejado durante mucho tiempo sin éxito.

Si ya desde ¿Dónde está la casa de mi amigo?, empieza a vislumbrarse la combinación de ficción y realidad, es A través de los olivos, donde este aspecto se revela en su totalidad sin tapujos. Esto sin duda es intrigante, ya que Kiarostami nos enrostra el dispositivo cinematográfico y lo hace participe de la narrativa, una especie de meta-narración constante. Por ejemplo, Keshavarz (el alter ego de Kiarostami), se presenta mirando a cámara como “el actor que interpreta el papel del director”, hasta que la jefa de producción lo saca para decirle que comienza la audición del papel femenino del largometraje, todo en un tono making-of. Así, Hossein y Tahereh se interpretarán a si mismos dentro de la narración y en la realidad.

Haciendo el nexo de esta trilogía, una de las dudas que queda abierta en Y la vida continúa, es si en el viaje que emprende el padre director e hijo encontraban realmente a los pequeños actores de ¿Dónde está la casa de mi amigo?. En esta última parte, esa duda puede quedar resuelta. En una entrevista a Kiarostami, le preguntaron porque no lo había revelado aún, y él respondió que su deseo (real) de encontrar a los niños era puramente personal y resolver esa cuestión en esa película hubiese sido sentimentalismo, “no podemos olvidar que más de veinte mil niños murieron en el terremoto. Mis dos protagonistas pudieron haber estado en ellos” [1] Aquí nuevamente encontramos el valor y la ética de Kiarostami al momento de filmar, donde la realidad le ha brindado la historia y él no abusa de esta, sino que la convierte en poesía pura.

Es interesante que nuevamente los exteriores toman relevancia en la narrativa de la historia, a diferencia de los viajes de los personajes en las dos primera películas, aquí el viaje toma un viraje más reconstructivo (al igual que las ganas de levantarse tras el terremoto) emotivo. Es por eso que Kiarostami le da relevancia a la representación de un amor imposible, que desencadenará en una de las escenas más bellas de está trilogía hacia el final del metraje.

Finalmente, el árbol que ahora es parte de la locación de la película que se está rodando, sigue siendo el norte de la búsqueda existencial de la vida de los personajes, donde el camino trazado permite correr hacia él. En lo alto del plano el árbol se hace omnipresente. Kiarostami cierra el recorrido con los olivos, para luego pasar a los cerezos y su reflexión ante la poética de la vida.

Daniel Miranda A.

Equipo Cine Club Universidad de Chile

2016



[1] Abbas Kiarostami: Textos, entrevistas, filmografía completa. Petite Bibliothéque des Cahiers du cinema (París, Cahiers du cinema, 1997, 41-42)

 






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