El viaje de Kiarostami

4 08 2016

¿Dónde está la casa de mi amigo?

Abbas Kiarostami – 1987

 

Una pregunta, para nada fácil, que un cineasta se hace al empezar una película es ¿Cuál es la primera imagen en pantalla?. Kiarostami opta por una puerta antigua donde hace una dedicatoria y pone algunos créditos. El sonido es fundamental, hay gritos de niños que nos sitúa a una sala de clases. Este plano ya marcará el rumbo de la estética cinematográfica de uno de los directores iraníes más influyentes en los últimos treinta años.

Al interior de la sala la cámara pondrá en primer plano a nuestro protagonista. Ahmad, un niño de ocho años al igual que todos sus compañeros de clases. Un profesor de tono autoritario, enfoca su enseñanza en el valor de hacer los “deberes” en el cuaderno de clases para así tener disciplina. El compañero de banco de Ahmad es Nematzadeh, un niño que no ha hecho la tarea y que es amenazado por el profesor de que si no lo trae al día siguiente se le expulsará de la sala. Ahmad observa toda la situación. Al salir de clases, Kiarostami coloca la cámara con más distancia y vemos lo que va a detonar el pequeño conflicto. Ahmad llega a casa y se da cuenta que se ha llevado el cuaderno de su amigo. Aquí comenzará el viaje de Ahmad por encontrar la casa de su amigo y poder devolverle el cuaderno.

La inocencia entra en el tono de este pequeño conflicto, algo cotidiano que ocurre en un día. La belleza del cine de Kiarostami radica en la empatía que sentimos por Ahmad, quién escapa de las reglas de casa, representando las relaciones familiares en estos pueblos de Irán (Koker o Poshteh) donde los niños deben colaborar en casa y luego hacer los deberes, donde la imagen de los ancianos se respeta y los adultos voz de autoridad plena.

El uso de los primeros planos representan la vida de este niño, la angustia de la búsqueda de la casa del amigo, ese compañerismo que escapa las fronteras de lo contemporáneo y su tono actoral nos introduce en este pequeño viaje que emprende.

 

Es precisamente este viaje, lo que será un aspecto representativo del cine de Kiarostami. Ahmad irá desde su casa en Koker hasta Poshteh atravesando un pequeño cerro con un árbol (imagen grabada en la retina y leit motiv del director iraní) ida y vuelta, donde encontrará personajes en el camino, donde Ashmad buscará ayuda, sin embargo no será fácil. Es interesante este aspecto, ya que Kiarostami pone en escena el viaje del héroe, uno de los tópicos más usados en la cine, pero con características muy propias; no solo del espacio/tiempo, sino también del tono doméstico del conflicto, no hay una gran épica, sino solo un niño que quiere devolver el cuaderno a su amigo y eso hace la película particularmente especial.

El cine de Kiarostami se caracteriza por los viaje emocionales, de búsqueda y conocimiento interior. Él mismo no sabía que esta película sería la primera de una trilogía, ya que en 1990 (tres años después de este filme) Koker será devastado por un terremoto. Esto se convertirá en el segundo viaje (“Y la vida continúa…”) y segunda parte de nuestro ciclo.

 

 

Daniel Miranda

Equipo Cine Club Universidad de Chile

2016

 

 






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