Visión: Una imagen de luz a la situación de tinieblas de la mujer en Occidente

27 07 2016

Visión es una producción que parece sugerir la presencia de aquello que se disuelve en lo inabordable. Con este film, no sólo Alemania sino Europa Occidental puede mirar hacia atrás y considerarse desde su pasado medieval, repensando históricamente aquellos momentos en que en pleno siglo XII, con los temores del castigo divino y de los fenómenos desiguales de la naturaleza ante el desarrollo de la humanidad, el hombre comienza el recorrido de las ciencias modernas. De Hildegard von Bingen, la historia destacará su desempeño como compositora, científica, médico, escritora, poetisa, mística, filósofa, y su preocupación por el saber religioso y también por las ciencias hará trascender a la monja alemana más allá de su convento y posicionarse como una importante personalidad en su contemporaneidad. Sus obras científicas, que podrían entenderse como compendium de botánica y medicina, filosofía y religión, naturaleza y vida, pueden hablar de Hildegard como una mujer preocupada de los saberes universales, pero también del autoconocimiento natural y la autoexperiencia del ser mujer. El mismo film dedicará una escena a la disertación de la religiosa con respecto a la sexualidad y el orgasmo femenino.

Pero en esta experiencia de lo científico, que, por primera vez en la historia de Occidente, una mujer encabeza, hay también un importante proceso de secularización de la Iglesia. Hay una potencia importante en la imagen de una monja, de una religiosa cuyo voto es de claustro, que saldrá al mundo y tendrá importancia en las discusiones de carácter político y social de su época. Y es a raíz de la inquietud de denuncia por parte de Hildegard, que habría también que meditar al film Visión como un buen relato para comprender la idea y la concepción de que la mujer, en gran parte está regularizada ─normalizada─ por el canon impuesto por la Iglesia. Hildegard intentará romper con estos esquemas no sin ser ella misma víctima de la violencia de género tanto al interior de su monasterio como en los conflictos con la jerarquía superior de la institución eclesiástica. A considerar entonces, la forma en que actúa un poder que doblega el cuerpo y la mente femenina. Pero más grave aún, es el hecho de que este poder masculino, repliega a la mujer, considerándola desde el relego, en la sombra del segundo plano para acciones y decisiones. Y esta actitud de rechazo a la participación femenina, se extenderá aun a cuestiones de primer orden (formas de vida y acción), que tengan que ver con el cuerpo mismo de la mujer cuestión que tendrá por resultado que muchas actitudes y comportamientos femeninos serán asumidos a partir de un orden impuesto externamente.

Ejemplificaciones de esto hay varias al interior de este film, pero parece importante mencionar como opera el factor violencia, no sólo por parte de las autoridades religiosas al cuestionar la actividad mística de Hildegard, que afirma ser portadora de un mensaje divino, sino también por sus decisiones de gestión y política como Madre Superiora. “Arderas en el infierno” es la amenaza que recae sobre una mujer cuya personalidad es la de un líder, y que ha pensado más allá de las fronteras impuesta por la mano masculina. Caso aparte, es la situación del embarazo al interior del monasterio, historia que le servirá a la von Trotta para mostrar la faceta de preocupación feminista de Hildegard von Bingen. Finalmente, Visión nos trae a presencia el problema de las ciencias en su mayor complejidad. No se trata solamente de la condena del saber al interior de una institución, cuestión que parece evidenciarse cuando el sacerdote amigo le entrega a Hildegard los libros en una mecánica de secreto, sino porque las ciencias son entonces también reflejo de este discurso de alteridad que ha promovido la distinción de géneros y la percepción de la mujer como anti-trabajo intelectual.

La filosofía misma, heredera de una concepción de la mujer como ser material básico y carente de intelecto, promoverá la actitud de una mirada a ella como anti científica, la de un como si las mujeres no pudiesen contribuir intelectualmente. Como si Hildegard no pudiese transmitir un mensaje que trasciende lo religioso y tiene una voz de visionaria, en tanto que en ella prima la difusión de los saberes y del conocimiento ─su preocupación por la salud y la botánica, su postura anti castigos corporales para acercarse a Dios─ con tal de ayudar a los hombres. Como si en tiempos de tinieblas políticas e intelectuales, la mujer no pudiese concebir y concebirse en el conocimiento con un poco de luz.

Betzabeth Guzmán

Revista Zétesis

 

 

La biografía en lo fílmico

Siempre que se realizan películas biográficas en torno a un personaje histórico surgen problemas tipo ¿Desde dónde abordar este personaje?.

Como menciona el texto anterior, Hildegard era una mujer con muchas facetas, muchas pasiones y talentos, algo parecido a lo que sucede con la Violeta en nuestro país, por lo que es sumamente complejo encontrar un punto de vista único al momento de desarrollar un personaje.

Hildegard nació en 1098, de una familia noble que la ingresó en un convento a la edad de los catorce años. Fue una mujer con carácter fuerte y avanzado para su época. Tuvo visiones espirituales desde niña y escribió tratados sobre medicina, música, sexualidad, entre otras muchas disciplinas.

Margarethe Von Trotta, actriz, guionista y directora, perteneciente al movimiento de Nuevo Cine Alemán, lleva a la gran pantalla a un personaje al que admira desde una sobriedad en los detalles de la puesta en escena, con un marco histórico muy bien cuidado al cual la excelente fotografía recalca verosimilutd. Los exteriores e interiores contrastan en su iluminación, así como también contrasta el mundo medieval y oscurantismo religioso versus el desarrollo artístico, científico, sexual y personal de la misma Hildegard.

Barbara Sukova, la actriz que interpreta a Hildegard, encarna de manera convicente al personaje, sin embargo algunas veces el tono limita con la sobreactuación, ya que como mencioné anteriormente, las biografías en el mundo del cine son muy complejas para abordar por completo al personaje. Se extraña también una representación mucho mas profunda en torno a las visiones que tuvo durante su vida. El ritmo es pausado y frío, tal vez algo letargado en ocasiones, lo cual es viva representación del mundo al que pertenece. Es una película que no está hecha para los espectadores que necesiten emociones rápidas y dinámicas.

 

Isidora Torrealba

Equipo Cine Club Universidad de Chile

 






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