“La Pianista” de Michael Haneke

19 07 2016

La sexualidad en tensión: dimensiones públicas, privadas e íntimas en “La pianista” de Michael Haneke

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                  “Mediante los dispositivos pedagógicos de estructuración de los géneros, cargados de poder para crear y producir distintas posiciones de sujeto, se crean y mantienen verdades corrientes en la escuela, tales como las que atribuyen a lo femenino y lo masculino, de manera esencialista o no, distintas capacidades, competencias y roles”.[1]

Los roles de género dentro del espacio público, y más precisamente en la esfera de lo académico, condicionan y restringen el desarrollo de la subjetividad femenina en tanto se vacía su imagen de cualquier significación sexual que escape al ordenamiento patriarcal.  Desde esta perspectiva, el espacio de la mujer en la academia es, sin lugar a dudas, un punto de conflicto, pues se asume su presencia bajo los comandos de la sumisión, la pulcritud, la asexualidad o la invisibilización de su potencial sexual. Este “ideal” de participación femenina, exige a su vez la anulación de los rasgos sexuales de la protagonista, reprimiendo así la autenticidad de su deseo incluso en las dinámicas de la vida privada.

Erika (Isabelle Huppert) retrata la experiencia represiva de un entorno normado, estructurado y mediado por cánones masculinos, donde la libre expresión de la sexualidad será concebida a través de la óptica de la patologización y la censura. A la luz de estas consideraciones, la tensión entre lo público, lo privado y lo íntimo, se entiende como una discusión  elemental para la interpretación de esta cinta,  pues aquello que se esconde del ojo público (y se anula en lo privado), en la intimidad emerge como lugar de resistencia a la dominación de los roles de género de hoy y siempre.

Francesca Olate – Revista Zétesis 2016

Britt Benítez. – Revista Zétesis  2016



[1] Carmen Millán de Benavides, Ángela María Estrada Mesa (Ed.), Pensar (en) género. Teoría y práctica para nuevas cartografías del cuerpo, Editorial Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, 2004, p. 23.

 

 


La oscuridad reprimida en el cine 
Michel Haneke

Michael Haneke es un director audaz a la hora de concebir las construcciones de sus personajes, siempre logrando sacar a flote los aspectos más oscuros del ser humano. Pero estas características no son para nada casuales, estas contienen un fuerte trasfondo de representar aspectos de la identidad y la cultura.

En “La Pianista”, Haneke nos construye la reprimida vida de Erika, una profesora de piano que sufre el maltrato psicológico de su madre, vinculando una importante carga en la represión sexual. La tensión, uno de los aspectos narrativos y estéticos en la filomografía del director, se ve representanda en el encuadre con los silencios y las miradas en largas secuencias. Por el contrario la liberación, viene dada a través de la música y de su relación con Walter, alumno con quién desata su exploración sexual. Estos conceptos van entrelazándose en la progresión dramática de Erika, generando un potencial entre el elemento piano con lo sexual. Lo interesante, es que Haneke nos provoca (como es habitual) audiovisualmente ha entrar en esta historia y cuestionarnos elementos tan profundos como el control psicológico de las personas y los roles de género, entendiéndolos como representación de una cultura más represora que liberadora.

Finalmente, Haneke logra colocar este conflicto a través de la provocación de lo que nos quiere contar en el encuadre, al darle un valor fundamental en la construcción de Erika, un personaje sumamente complejo, que a través de sus múltiples capas podemos ver los diversos conflictos señalados anteriormente.

 

Daniel Miranda – Cine Club 2016

 

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