“Prospero’s Books: magia, historia y trascendencia.”

29 06 2016

“Somos de la misma sustancia que los sueños, y nuestra breve vida culmina en un dormir” recita Próspero, como dándonos una pista para encontrarle sentido a la compleja y enmarañada versión de  “La Tempestad” de William Shakespeare dirigida por el británico Peter Greenaway: “Prospero’s Books” (1991).

La película de Greenaway desmenuza la obra de Shakespeare a su manera en un juego constante de trucos y referencias donde lo performativo es clave. Es un filme esencialmente neobarroco que se construye entre el caos y el exceso como un laberinto del cual pareciéramos no poder escapar nunca. En el viaje por este puzle audiovisual nos encontramos con elementos familiares a nuestros ojos, imágenes de la historia del arte que nos recuerdan que el juego que se está librando en esta ocasión no es mucho más distinto del que desarrollaran Shakespeare y muchos otros artistas desde hace varios siglos atrás, el juego de trascender desde la creatividad, de entender el alma humana a través de la expresividad, de ganarle a la muerte en el acto mágico de hacer arte.

“La Tempestad” es un texto en el cual son muchas las referencias a los procesos de construcción de una obra dramática, Shakespeare no oculta el estar hablando de teatro dentro del teatro, lo metalingüístico se hace presente constantemente en el relato. Greenaway  tampoco oculta esta pretensión metalingüística pero la lleva al extremo en los límites del tiempo, desde la literatura del siglo XVII hasta su legatario más reciente: el cine, heredero de todas las disciplinas artísticas. Lo histórico entonces no solamente se hace presente a través de referencias directas a obras de otras disciplinas sino que también pone en evidencia esta herencia cultural utilizando elementos de la pintura, la danza, la ópera, la arquitectura, la literatura, entre otras.  No solamente eso, sino que también Greenaway le da una vuelta al dispositivo narrativo de la obra haciendo que, a diferencia de la pieza original, todo el texto esté contado por el personaje de Próspero, interpretado a su vez por uno de los actores más tradicionales del teatro Shakespereano del pasado siglo, John Gielgud.

Son los misterios revelados en los libros de Próspero los que decretan los hechos mágicos que van ocurriendo a través de la historia en “La Tempestad”, lo estrictamente literario es lo que causa lo fantasioso que se va construyendo principalmente en la mente del espectador. En Greenaway los elementos plásticos son tratados de tal forma que dan a la imagen audio-visual en sí misma un aspecto misterioso, mágico y la fantasía se crea a través de las potentes visuales que se construyen, de las fluidas coreografías que forman los cuerpos danzantes y una cámara de movimientos vivos; a partir de los colores delirantes, la música dramática pero sutil de Michael Nyman y de los efectos especiales y superposiciones de imágenes que le dan un aspecto fantasmagórico, de ensueño a la película.

 

Felipe Garrido G.

Cine Club Universidad de Chile

2016

 






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