The Hunger; Después del felices para siempre

22 05 2016

“Bela Lugosi’s dead
The bats have left the bell tower
The victims have been bled”
Bauhaus , 1979

 

Bela Lugosi ha muerto! Resuena como un mantra en los primeros minutos del metraje, mientras somos sumergidos a una atmósfera saturada lujuria y frenesí, propia de la escena underground ochentera. Los acordes del famoso tema de Bauhaus, son utilizados como una declaración de principios de esta historia.  Porque es cierto, Bela Lugosi, el mítico Conde Drácula del blanco y negro ha muerto, y con él caduca el arquetipo del vampiro aristócrata de colmillos afilados y larga capa roja.

La película es una adaptación de la novela homónima escrita por Whitley Strieber en 1981, donde se nos introduce a John y Miriam Blaylock – David Bowie y Catherine Deneuve- , una pareja de chupasangres que viven en la ciudad de Nueva York. Durante el día practican piezas de Schubert y durante la noche utilizan su sensualidad para cazar a sus víctimas y calmar su irascible sed. La pareja comienza a ser atormentada por el prematuro envejecimiento de John lo que pondrá en jaque la promesa que alguna vez la pareja se hizo, estar juntos para siempre.

“The Hunger” (1983) se enmarca de la renovación del genero vampírico que comienza en la literatura en la última mitad del siglo pasado. Autores como Ann Rice, Stephen King y Richard Matheson liberaron al vampiro del ataúd y la tenebrosa mansión, introduciéndolo en el contexto de la ciudad, donde la vida eterna es más cercana a una maldición.  De esta manera, “The Hunger” incorpora a este tipo distinto de criaturas de la noche, los cuales son despojados de sus conflictos prosaicos como la luz del sol o los símbolos religiosos. Casi como una metáfora de la época, estos seres eternos encontrarán sus enemigos en la vejez y la soledad.

Este acto de desmitificación de la figura del vampiro a su vez incorpora elementos propios del movimiento contracultural de los ochenta. De aquí es posible entender el interés de la época por estas criaturas de la noche, de tendencias bisexuales y sumamente erotizadas, tabús que habían quedado relegados de la pantalla grande.

Otro elemento que resuena a simple vista es la sofisticación estética presente en el metraje. La experiencia en el mundo de los videoclips del realizador Tony Scott incorpora ese dinamismo pulsional presente en la construcción sonora de la película.  Por su parte, el impecable trabajo fotográfico junto con la dirección de arte da cuenta de esa búsqueda por plasmar la plástica gótica ochentera, elección de los protagonistas dan cuenta del mismo fenómeno, es así como la participación de David Bowie se introduce como un elemento estético en sí mismo.  De esta manera The Hunger se configura como una película de culto con una notable preocupación estética epocal que no queda exenta de contenido ideológico. La película al igual que sus protagonistas, tienen una belleza que no está exenta de vacío.

 

 

 

Camila Toro

Equipo Cine Club 2016






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