Un cine entre la Tierra y las estrellas

17 05 2016

Clasificar esta película dentro de alguna tendencia cinematográfica particular sin considerar sus características eminentemente modernas, sería negar su esencia histórica, atemporal al mismo tiempo. Esto que puede parecer una ambigüedad (o una falta de postura frente a la obra) no es sino un juego incesante con el que el director Nicolas Roeg enfrenta al espectador deambulando entre la ciencia ficción y la experimentación narrativa, entre los estereotipos y personajes incompletos. Entre lo concreto y lo abstracto. Entre el personaje cinematográfico y el sujeto David Bowie.

Demás está decir que esta primera inclusión de Bowie en el cine está enormemente aprovechada por sus características fisiológicas e intereses literarios en el personaje que interpreta, rodeado de ambigüedades de personalidad y físicamente diferenciado del resto del mundo en el que se desenvuelve. Su personaje, Thomas Jerome Newton es presentado desde la primera escena como un extranjero, un ente que no deja leer sus motivaciones ni sus deseos, siendo incluso carente de emociones obvias casi todo el tiempo, para lo cual la interpretación juega un papel fundamental en poder transmitir sensaciones angustiantes o alegres a través de un sujeto que expresa más por expresión corporal que por lo que dice o lo que transmite su rostro, siendo precisamente aquellos momentos en los que se permite expresar sus verdaderos sentimientos cuando agarra mayor fuerza las contradicciones y cargas con las que el extraterrestre debe vivir. Una ejemplificación más o menos evidente (aunque cuestionable) de la referencia a la película Persona de Ingmar Bergman en una escena clave del protagonista y su pareja, pero al mismo tiempo estableciendo su imaginario propio en otras como cuando el protagonista se enfrenta a sí mismo en el espejo. En estos aspectos del protagonista cabe hacer una mención necesaria a la pareja del protagonista interpretada por Candy Clark, cuya agobiante y cómica interpretación es fundamental en imbuir al extraterrestre en la decadencia ingenua de la humanidad.

 

En cuanto a la línea argumental, The Man Who Fell to Earth plantea una historia sencilla pero poco obvia, desarrollada de manera tal que los elementos claves van siendo aclarados hacia el final del metraje más que al comienzo, estableciendo una confusión desde el inicio que incluso al final cuesta dilucidar del todo, lo que termina siendo más bien un acierto pues la obra concluye bajo la misma lógica que desarrolla coherentemente en su metraje, con un montaje que a ratos juega con poca claridad con el desarrollo del tiempo cinematográfico y a ratos respeta los tiempos muertos de las situaciones, transportando al relato a otro planeta sin justificación alguna tanto como se aprovecha de la continuidad de una escena con otra en un lugar y tiempo definido.

La apuesta sigue siendo jugada al nivel técnico cinematográfico, tanto en el complicado montaje ideológico predominante como en los recursos fotográficos y sonoros. Siendo la construcción visual fundamental en el planteamiento confuso de la historia y los personajes, jugando con filtros ópticos, aprovechándose al máximo de las aberraciones de los lentes anamórficos y desarrollando un tratamiento de cámara que juguetea con el imaginario documental del Cine Directo en conjunto con las formalidades dominantes de la industria en aquella época. Siendo aun más evidente la propuesta en las atmósferas sonoras que rompen con la pasividad del espectador y establecen una postura más bien de rechazo en contraposición a aquellos momentos en que la banda sonora establece otros códigos más digeribles auditivamente hablando, todo esto muy de la mano de la propuesta musical de Bowie por aquella época.

En definitiva una película que bebe de fórmulas más que probadas para la época (hasta en las referencias pictóricas que aparecen en escena) pero en conflicto constante con una propuesta arriesgada y personajes poco empáticos, código predominante y juguetón. Aun considerando que la historia está basada en una novela, pareciera ser que el director adaptó la vida y propuesta musical de David Bowie y la convirtiera en una pieza cinematográfica magistralmente inconclusa, ambiguamente detallista, críticamente irreverente y angustiosamente extraterrestre.

 

 

Pablo R. F.

Equipo Cine Club 2016

Comparte:
Facebook Twitter Tumblr Email

Acciones

Informacion

Deje un comentario

usted puede usar estos tags : <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>




Social links powered by Ecreative Internet Marketing