eXistenZ: De mundos y preguntas

4 11 2015

Analizar una película nunca es tarea fácil, sobre todo cuando debes mirarla desde un marco tan alejado de la narrativa como la filosofía analítica. El público no familiarizado se puede preguntar: ¿qué es filosofía analítica? Lamentablemente no hay un consenso en la comunidad académica, ya que no hay característica alguna para homogeneizar esta escuela. Sin embargo, para nuestros fines, vamos a definirla como un estilo de filosofía en la cual prima la rigurosidad y claridad explicativa, usualmente ligada a la experiencia, en contraposición a constructos abstractos y oscuros.

“La diseñadora de videojuegos Allegra Geller presenta su última invención “eXistenZ” a un grupo de 12 personas, pero cuando estaban iniciando éste una persona se levanta del público y ataca a la diseñadora con una extraña pistola. Luego de eso, Ted Pikul, un guardia de seguridad, aleja a Alegra del lugar e intenta ponerla a salvo, así empieza la película y lo que sigue es una serie de sucesos que hacen al espectador cuestionarse qué es la realidad y cómo afecta la tecnología a la humanidad.

La gran duda que plantea la película es lo que el filósofo francés Descartes se pregunta: ¿de qué podemos estar seguros? A lo que él respondería: sólo de la existencia de uno al pensar (cogito ergo sum). No obstante, sin desmerecer la importancia de la pregunta, el filósofo analítico intentaría, en la medida de lo posible, evadir preguntas como ésta, pues intentar buscar su respuesta parecería ser un ejercicio algo fútil.

Un filósofo analítico como Andy Clark diría al ver la película que sería natural al hombre y la mujer poder extender su cognición y sus experiencias sensoriales, puesto que nosotros somos naturalmente cyborgs para explicar la relación tecnología-humanidad (véase Natural-Born Cyborgs).

Otros filósofos analíticos, inspirados en la metáfora del cerebro como un computador de John von Neumann, explicarían la posibilidad de usar una interfaz externa para el procesamiento de un juego en la mente de una persona basados en que los procesos cerebrales, al igual que un ordenador, serían un sistema de manipulación de símbolos, por lo que se podría instalar un software en el sistema.

Puntos de vista como estos podrían tomarse en el análisis de “eXistenZ” desde la tradición analítica. Pero para aclarar, hay que mencionar que los dos análisis anteriores responden a subcategorías de la filosofía analítica, la filosofía de la mente y la ciencia cognitiva. Ambas ramas se relacionan para explicar la naturaleza de la mente, y para este caso resultan iluminadoras para dar una “perspectiva analítica” al análisis de la película.

Eric Pezoa

GEFAUCH

El cuerpo como receptáculo, como un límite para alcanzar otro nivel, como estado pasajero, o un simple estado posible dentro de otros. Es una de las ideas que explora “eXistenZ”, pero que ya venían insinuándose, en cierto modo, en “Videodrome”, aunque aquí no es la “realidad virtual” de los video juegos, sino el video-casette y la televisión quienes construyen ese otro mundo, hijo de su tiempo por lo demás, ya que no podemos obviar que es una película de inicios de los ‘80, donde acaso recién la “realidad virtual” estaba dando sus primeros pasos.

Conocedores de ello, podemos plantearnos el salto que da Cronenberg en su visión visceral, pornográfica y sexual de la tecnología y su relación con los humanos, tópicos transversales a ambas obras. Es la carne la que adopta un nuevo estado, es lo sexual lo que parece posibilitarlo, el elemento creador de él. Aunque más bien lo que se busca es trascender esa carne, ella sólo es un inicio, un paso hacia el borrar límites, anular los binarios que guían nuestras vidas, e imaginar otros mundos, e incluso habitar.

Ese borrar límites no sólo es palpable en las premisas de la película, sino en su construcción misma. Un film en sí mismo, podríamos decir, es un borrar límites, nos permite introducirnos, visual, y emocionalmente, en otro mundo (construido) o realidad, vivirlo en cierto modo, más aún con los (no tan nuevos) 3D y 4D. No se trata sólo de ver, sino de vivir la experiencia, estar insertos en ella, o al menos sentir que lo estamos.

¿Vemos la película o el desarrollo del juego que, valga la redundancia, juegan Allegra Geller y Pikul? La línea narrativa del juego “eXistenZ” se confunde con la del film, del mismo nombre. Los diálogos se reiteran con el objeto de sacar a los personajes de su estado de “pausa”, y así hacer avanzar la historia en virtud también de la trama que ha estructurado el juego para sí mismo. Luego nos daremos cuenta, aunque una vez entrando en la lógica del film algo podemos prever, que el juego no es “eXistenZ, sino un juego dentro de otro juego, o al menos eso parece, mas no lo tendremos del todo claro.

La realidad es lo que percibimos, sentimos. Ello constituye nuestra realidad. Es una forma de entender el “asunto”, desde luego limitada, pero no carente de sentido de acuerdo a la película. ¿Si todo se siente tan real, lo es?, para algunas y algunos sí, otros dirán que no. Las emociones que sentimos al ver una película son reales, aun cuando tenemos consciencia de lo que vemos no es lo que llamaríamos “real” precisamente, sin embargo, por un momento, la pantalla, el límite físico, pareciera desvanecerse, dando paso a un Todo.

Cronenberg juega con varios mundos dentro de otros mundos, o paralelos. Es un dios o arquitecto, pero que no se revela en la misma película. No rompe esa diégesis. No evidencia el artificio. Tal vez no es necesario. Al encenderse las luces somos sacados de ese estado absorto o más allá de la pantalla, y regresados a nuestro cotidiano.

También podemos ser dioses y diosas, directores y directoras, construyendo vidas en las redes sociales, en nuestra mente. Pero, a su vez, puede que no podamos dejar de preguntarnos, al encenderse las luces, si realmente esto es real (lo sentimos, debería serlo), o bien se trata de un sueño, de un “juego de video”, o una película de la cual no somos conscientes (no olvidar lo que muestra “The Truman Show”, sólo por dar un ejemplo). Tal vez sólo somos personajes que hacemos posible el juego de otra u otro, o aquellos hacen posible el nuestro, o bien somos parte de sueños ajenos.

 

Las preguntas están ahí, no son nuevas, Cronenberg es consciente de ello y por eso las utiliza, aprovechando una época en donde lo virtual era cada vez más “real”, lo que las hacía aún más plausibles e inquietantes. Quince años más tarde ello sigue alcanzando nuevos niveles: inteligencia artificial, gráficas perfeccionadas, miembros y extremidades biónicas, robots que parecen aprender. Los límites continúan estrechándose, y nuestra “realidad” expandiéndose. Al menos lo que entendemos por ella.

Carlos Molina González

EQUIPO CINE CLUB 2015

Comparte:
Facebook Twitter Tumblr Email

Acciones

Informacion

Deje un comentario

usted puede usar estos tags : <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>




Social links powered by Ecreative Internet Marketing