El último hombre de la tierra: el caso de una paradoja científica

27 10 2015

I. Una paradoja es un tipo de situación o pensamiento constituido por eventos que aparentemente encierran una contradicción, por lo tanto se genera una suerte de choque con lo que el sentido común pueda creer de dicha situación, convirtiéndose así en un caso contra-intuitivo y extraño. El campo de aplicación de las paradojas es bastante amplio, va desde situaciones cotidianas (como la llamada Paradoja del Cumpleaños) hasta contradicciones lógicas que aún son material de debate (como más comúnmente lo son las paradojas de auto-referencia, de infinitud, de confusión de niveles de razonamiento y de definiciones circulares). Ellas pueden incluso tener alcances en el ámbito de la ética, la ciencia y la matemática.

II. En 1962 se desata lo que parece ser una epidemia desconocida y fatal. Robert Morgan, un científico que trabaja en la cura de este germen desconocido está completamente confiado en que se encontrará la cura y que la ciencia podrá salvar a la humanidad. Mientras él está encerrado en su laboratorio buscando una respuesta científica de la enfermedad, los cuerpos de los enfermos son incinerados en masa y el miedo reina en la gente. El germen puede ser visto en microscopio, pero no se parece a ninguno visto antes y, por lo mismo, no puede ser destruido por ningún proceso conocido. La angustia de Robert Morgan es debido a que él puede ver el germen pero no manipularlo.

Tres años después, en 1965, un solitario Robert Morgan se despierta en la mañana, se prepara un café, se viste y desarrolla su día de manera cotidiana. Toma desayuno, recoge los restos de un espejo roto y repone los ajos de la puerta de su casa. Levanta algunos cuerpos muertos de su antejardín y los prepara para ir a quemarlos. “Otro día más” -dice- “otro día más para empezar todo de nuevo”. Robert está solo. Es el último hombre de la tierra.

El film “The Last Man on Earth” fue precursor de una de las paradojas que ha abierto mucho debate e interés, tanto en la producción de cine como también en recientes reflexiones filosóficas, este es: el muerto viviente, el cuerpo sin conciencia, el zombie. Si bien en el film le llaman vampiros, es bastante claro que los directores Ragona y Salkow en realidad estaban introduciendo lo que pocos años después sería la fuente de inspiración de Romero en “La noche de los muertos vivientes”. Ello nos resulta de sobra evidente precisamente porque hay una fuerte ruptura con la figura convencional que tenemos del vampiro como un ser sombrío, seductor, frío y no obstante humano; figura que ya se había retratado a fines del siglo XIX con el famoso “Drácula” de Bram Stoker y su posterior representación cinematográfica, especialmente en los años ’30. En este caso nos enfrentamos directamente a lo que en la actualidad identificaríamos como un zombie, vale decir, un ser torpe, lento y cuyo principal interés lejos de ser la obtención de sangre, consiste en destruir la vivienda de Robert y atraparlo. Es el propio Dr. Morgan quien nos ofrece esta descripción de ellos: “Me protejo de ellos sólo porque son demasiados. Individualmente son débiles, mentalmente incompetentes, como animales tras una larga hambruna”. Pero ¿cómo es que pueden existir tales criaturas?

La paradoja que atormenta hasta el último minuto al científico Robert Morgan no es la de los muertos-vivos, paradoja a la cual las posteriores películas de zombies le restaron interés resolviendo el problema a través de maleficios y condenas demoníacas. La paradoja de Robert Morgan es más bien una entre evidencia y explicación científica. Un atormentado científico no logra aceptar que la enfermedad podría estar trayendo a los muertos en vida, ya que “tal idea es puramente teórica”. ¿Es posible? Sí- responde Robert- todo es posible. El problema es que no proporciona explicación del fenómeno. En caso que se encontrara explicación, esa sería una explicación científica que da cuenta de los bacilos desconocidos que estarían causando lo que en apariencia para una resurrección. En caso que no se encuentre explicación, hay que seguir investigando hasta que se encuentre. El drama de la película se articula sobre esta circularidad: ¿qué significa realmente esa evidencia, el bacilo? ¿proporciona esto alguna explicación a que Robert esté solo en el mundo? Y, sobre todo, ¿traerá este eventual conocimiento alguna alternativa al aparente fin de la humanidad?

 

    Vicente Medel (GEFAUCh) y Valentina Ávila (Equipo Cineclub 2015)

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