Los Cronocrímenes: Viajando en el tiempo sin artificios.

20 10 2015

Hasta ahora los viajes en el tiempo solo son posibles en la ciencia ficción y se discute aún su posibilidad física. Sin embargo, sean o no posibles, la filosofía ya se ha encargado de investigar sus posibles consecuencias.

El viaje en el tiempo, especialmente hacia el pasado, plantea muchas dificultades lógicas. Actualmente se distinguen principalmente tres tendencias, una que plantea su imposibilidad y dos que plantean su posibilidad.

La primera asegura que serían imposibles, dado que su ocurrencia traería como consecuencia contradicciones y/o paradojas. Por ejemplo, si alguien viaja al pasado y lo cambia podría provocar que un suceso (por ejemplo, que una persona haya tenido un accidente automovilístico) no ocurriese. Esto provocaría que este suceso haya ocurrido en cierta fecha y a la vez no haya ocurrido, lo que es claramente contradictorio. Otra posición plantea que aunque no exista dicha contradicción existirían paradojas. Por ejemplo, uno podría ir al pasado y matar a su propio abuelo antes de que uno haya nacido. Entonces ¿Cómo es posible haber podido viajar al pasado para matar a nuestro propio abuelo si al matarlo uno no podría nacer? (Esto se conoce como la “paradoja del abuelo”).

A partir de esta paradoja pueden explicarse las dos principales posiciones que dan cuenta de la posibilidad lógica de los viajes al pasado. La primera plantea que el viaje en el tiempo es posible, pero que no es posible la modificación del pasado. Vale decir, si uno viaja al pasado para matar a su abuelo no lo logrará, dado que es imposible que éste haya muerto antes de que uno nazca. De lo contrario uno no podría estar viajando al pasado. Básicamente, si una persona viaja al pasado, entonces formará parte de los eventos que ocurrieron en ese tiempo y que posibilitaron o causaron el futuro tal como lo conocimos (incluyendo nuestro viaje hacia el pasado). Es decir, el pasado es único, suceda lo que suceda desde el futuro.

Otra perspectiva es la que recurre a los muchos mundos posibles: Uno viaja al pasado, encuentra a su abuelo (al que odia y tiene buenas razones para no quererlo vivo) y efectivamente lo asesina. En este caso uno inaugura un nuevo mundo en donde nuestro abuelo muere joven y uno no nace. En este caso el viajero en el tiempo quedaría participando en este nuevo mundo que ha inaugurado, sin que jamás pueda volver al mundo espacio-temporal del que proviene originalmente.

           Resulta peculiar enfrentarse a una película de ciencia ficción en donde no existe un gran aparataje tecnológico, como podrían serlo naves espaciales futuristas, robots, animales extravagantes, armas exóticas u otro adminículo que nos demostrase que no estamos ante la realidad tal cual como la conocemos. Y, esto es justamente a lo que nos enfrentamos con “Los Cronocrímenes”, ya  que, con una sencillez admirable, Ignacio Vigalondo nos sumerge en una de las tramas más connotadas de éste género cinematográfico: los viajes en el tiempo.

Este filme español, que fue estrenado internacionalmente el año 2007, narra la accidentada historia de Héctor, un hombre cuya vida aparentemente apacible, se ve interrumpida por una observación casual: a través de sus binoculares, y sentado en el patio de su casa, observa a una joven en el bosque cercano a su casa, y, al acercarse hacia ella, descubre una extraña escena en donde además es atacado por un enigmático hombre del cual arranca hasta dar con ayuda. Desde aquí en adelante, se nos muestra una serie de eventos provocados por la oportunidad que tiene Héctor de realizar un viaje en el tiempo, cuyas causas y consecuencias son imprevisibles.

Así, esta pieza filmográfica resulta muy valiosa para ahondar y reflexionar acerca de temas, que si bien no están superados del todo desde las posibilidades materiales de realización, ni desde la fundamentación científica de éstas, sí pueden ser analizadas sus consecuencias desde estudios más bien filosóficos. De ésta manera,  apreciamos una obra cuya base y peso, es la trama misma: la posibilidad y consecuencia de realizar un viaje en el tiempo, lo que da paso al análisis inherente de confusión inicial en el espectador y de relacionar las cadenas de causales cerradas (eventos que se causan a sí mismos) que allí habitan.

 Por Gabriel Vallejos Baccelliere (GEFAUCH) y Ana Rojas Didier (Cine Club 2015)

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