“Persona” o de las infinitas posibilidades en el Otro.

31 07 2015

Para terminar nuestro ciclo “Crisis, palabra y gesto: El Cine de Ingmar Bergman” exhibimos “Persona”, una de las obras más reconocidas y aclamadas del director sueco. En esta cinta de 1966, Bergman nos desafía a ser testigos de la relación entre Elisabeth (Liv Ullman), una conocida actriz de teatro que ha quedado muda durante una representación de Electra, y Alma (Bibi Andersson), su enfermera, quien pretende revertir este mutismo hablándole en exceso.

Vemos en Persona el abandono casi por completo del diálogo como narración; aquí la imagen en blanco y negro basta para construir la obra, el espacio mental de las ideas,  la tensión entre las palabras y el silencio, y la oposición existente entre realidad y representación. Y es que en Persona no sólo somos testigos de la profundidad y complejidad humana y la dualidad intrínseca a ella, sino que también se nos revelan ideas del autor acerca del cine como arte: la idea de ilusión finita, en donde, tal como vemos en los elementos del prólogo de la cinta, el cine no puede crear una realidad trascendente, sino que tan sólo una ilusión de realidad. Dualidad ampliamente tratada por el director como reflexión constante sobre la relación representación-realidad, y también entre la relación apariencia-verdad, que igualmente ha estado presente en las películas anteriores del ciclo.

No está demás reparar en la una vez más extraordinaria fotografía y  actuaciones con las que nos encontramos en Persona, como en toda la filmografía de Bergman. La obra puede considerarse como una de las más personales del director, tal como él señala: “Tengo la sensación de que en Persona- y más tarde en Gritos y Susurros- he llegado al límite de mis posibilidades. Que, en plena libertad, he rozado esos secretos sin palabras que sólo la cinematografía es capaz de sacar a la luz.”, pues aquí estamos frente a una gran obra del cine internacional en donde no se nos trata como público y/o espectador coartado cuyo pensar y sentir es condicionado, sino que todo lo contrario, se nos invita a una reflexión íntima, se trazan preguntas, y plantean inquietudes, Persona a persona.

Cabe mencionar finalmente que esta película tiene un alto componente del teatro dramático tan trabajado por el cineasta en su carrera artística, pues la mayor parte de la historia transcurre entre dos personajes que se unen tan profundamente como nervios y carne, pero una de ellas no habla, una de ellas no quiere tener parte en la responsabilidad que implica el interpretar una mentira en el mundo y el actuar ese papel. Alma, por su lado, no puede deshacerse de la presencia de su compañera aunque esta última esté en silencio; lo que en un momento fue una instancia de desahogo se transformó inevitablemente en una vergüenza por la intimidad expuesta y en un creciente enojo por parte de Alma al haberse sentido objetivada y juzgada, situación que necesita solucionar mediante el habla de Elisabeth para sentir, aunque sea parcialmente, que su interioridad no es la única vulnerable. De algún modo Alma olvidó que estaba ante otra persona, quien como tal constituye un mundo de posibilidades, entre las cuales encontramos una fuente de calma o una infernal alteridad.

 

 

Ana Rojas Didier y Valentina Ávila

Equipo Cine Club 2015

 

 

 

Comparte:
Facebook Twitter Tumblr Email

Acciones

Informacion

Deje un comentario

usted puede usar estos tags : <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>




Social links powered by Ecreative Internet Marketing