La Hora del Lobo (Vargtimmen) (1968)

8 07 2015

 

“A veces los demonios ayudan.
Pero hay que ir con cuidado.
A veces pueden ayudarte a llegar al infierno”

(Ingmar Bergman)

 

Sonidos en off de la preparación de la cámara, del plató y el clásico ¡acción! mientras los créditos iniciales salen en pantalla.

La primera película (La hora del lobo) del ciclo “Crisis, palabra y gesto” del director sueco Ingmar Bergman contiene un elemento inicial, el de presentar el film haciéndonos notar que es una película lo que veremos en los próximos 83 minutos, algo que cerrará perfectamente el ciclo con Persona. Sin embargo, esta invitación es para conectarnos con los terrenos más oscuros de la existencia humana: la crisis.

La hora del lobo, es una de las películas más viscerales del director escandinavo, donde la ironía romántica se mezcla con el horror fantasmagórico de las pesadillas de los recuerdos y de los pensamientos del presente.

Johan Borg (Max Von Sydow) es un pintor en constante crisis que se muda con su esposa Alma (Liv Ullmann) a una isla desolada para poder vivir en silencio y en una paz interior y exterior de su relación. El punto de partida, es la lectura de Alma acerca del diario de su marido, donde se describen los fantasmas que nutren su arte, así como la evocación de una antigua relación.

En la isla, la vida de esta pareja será vulnerada con la aparición de extraños sujetos que serán un transporte mental a los terrenos de lo liminal, resultando difícil separar lo real de lo onírico; sujetos excéntricos, burgueses, cuya maldad se asemeja a los vampiros, y que Bergman denomina antropófagos. La isla será metafóricamente un terreno mental, mientras la noche crepuscular y expresionista será la hora del lobo, ese preciso instante de terror donde en la oscuridad se vislumbran por todas partes figuras espantosas.

 

El uso del expresionismo en el blanco y negro de la cámara de Sven Nykvist, es el perfecto contraste estético y conceptual. El uso del blanco saturado en la luz del día en los exteriores y los negros de las penumbras a las sombras nocturnas que generan sensaciones hipnóticas que van ligadas al desarrollo de la historia.

Mientras que las actuaciones de Ullman y Von Sydow generan un trabajo poético en las expresiones de los rostros. Este último, logrando una de las escenas más   bergmanianas, donde es atacado por un niño, representando un ajuste de cuentas de la propia infancia del director.

La hora del lobo representa los demonios de uno mismo. Se atacan y se comen las almas mutuamente. Viven la vida de los condenados. Una fragmentación de nuestra personalidad, un juego representado por la imagen del espejo destrozado. Bergman se preguntará “¿qué reflejan los trozos? “… su respuesta es “Todavía no tengo una buena respuesta”. ¿Será que el espectador debe tomar sus propios trozos?

Es interesante preguntarse por qué está película no es de las más estudiadas o considerada por el mismo director como representativa de su extensa obra. La hora del lobo es una pieza fundamental para entender el cine moderno. El quiebre de la representación del horror clásico con uno más espeluznante, como puede llegar a ser el terror de nosotros mismos.

Bibliografía: “Bergman, Ingmar (1990): Imágenes”.

Daniel Miranda

Equipo Cine Club 2015

 

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