Recado de Chile (1979) Por la vida (1987)

14 05 2015

Cuando hablamos de la producción cinematográfica durante la Dictadura militar, por una parte, se suele decir que desapareció o que algunas cintas pudieron dar a luz. Por otro lado, fuera de las fronteras del país, en exilio, se realizó una cantidad importante de obras que hablaban del conflicto que se vivía en Chile. En ambos casos, el conocimiento ha sido escaso.

Recado de Chile y Por la vida, entran en el primer grupo de obras, siendo realizadas dentro del país. Ambas en contextos diferentes, pero similares en su objetivo poético y político. La primera, realizada de manera clandestina a finales de los años setenta, se centra en la organización y denuncia de la “Agrupación de familiares de detenidos desaparecidos”. Mientras que la segunda, muestra las acciones del “Movimiento Contra la Tortura Sebastián Acevedo”.

En Recado de Chile, Carlos Flores junto a un grupo de realizadores, firmaron de manera anónima como “Cinemateca de la Resistencia”, con el fin de poder filmar clandestinamente este documental de denuncia. Registrando los exteriores con una cámara desde un Peugeot 404, los realizadores se centraron en la Vicaría de la Solidaridad en su sede de Recoleta, donde mujeres se reunían para hacer actividades y avanzar en conjunto por saber donde están sus seres queridos y en la lucha por justicia. El material sale de Chile rumbo a Cuba, donde Pedro Chaskel la montará.

Más allá de lo increíble de su realización, el documental tiene aspectos formales sumamente interesantes como el uso de material de archivo, que Pedro coloca para ejemplificar las resoluciones de las Naciones Unidas o los murales que apelan simbólicamente a la búsqueda de justicia y libertad. Pero lo que hace a esta obra una pieza fundamental,  es el uso del plano secuencia donde, una por una, las mujeres de la agrupación dicen el nombre del detenido, su militancia y fecha de desaparición. Esta secuencia produce una emotividad única en el filme, y es un gran acierto de Chaskel haberla dejado “ser”, por la espontaneidad del micrófono, de la cámara que busca acercarse a los rostros, es la voz de denuncia de todo un país.

En Por la vida, la dupla Chaskel– Salas realiza su tercer documental. Todo nace cuando Chaskel ve el material de cámara de Pablo Salas en diversas manifestaciones callejeras del “Movimiento Contra la Tortura Sebastián Acevedo” y decide montarlas. Luego, realizarán entrevistas a los integrantes, generando un documental de denuncia frente a la fuerte represión del régimen en la mitad de los años ochenta. Es interesante como el montaje va hilando un discurso emotivo de los personajes que es admirable, en un contexto donde la lucha popular y callejera ya no tenia miedo de dar de la cara para derrotar a la Dictadura, pese a tener todo en contra. En palabras del propio Chaskel: “El documental es un testimonio para la posteridad de que esa gente existió y en esas difíciles circunstancias se comportó de esa manera tan valiente, a pesar de todo: es un testimonio sobre la calidad humana”

Ambas películas muestran la cara de un Chile que luchaba contra la Dictadura y cómo el cine se utiliza como una herramienta más de denuncia en dichos contextos y que hoy se convierte en memoria viva.

En pocas palabras hacer cine durante la Dictadura, fue un acto de resistencia y rebeldía.

 

Daniel Miranda

Equipo Cine Club 2015

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