La noche de los muertos vivientes (1968) George Romero

29 10 2014

“Siempre he pensado en los zombies como en la revolución, el consumo de una generación a la siguiente.”

George A. Romero.

Cultural e históricamente significativa es el adjetivo que se le dio a la ópera prima de George Romero “La Noche de los Muertos Vivientes” al momento de ser declarada parte del patrimonio cinematográfico estadounidense, luego de treintaiún años de su polémico estreno.

Los espectadores, en ese entonces acostumbrados al terror de factura literaria, fueron sorprendidos ante este film de serie B. Entre condes fetichistas de origen europeo y castillos góticos emerge “La Noche de los Muertos Vivientes”, cambiando así aquel paradigma e inaugurando las bases del género moderno del horror, introduciéndonos a la vez la figura inédita del muerto viviente (más tarde conocido como zombie).

Es sabido que  el verdadero terror gobierna el terreno de lo inexplicable, de lo  ignoto, de lo inefable; he ahí el punto de inicio, se nos presentan estos muertos andantes en la primera secuencia del metraje, durante el transcurso de ésta comenzaremos a familiarizarnos con su misterioso aspecto, pero poco importará la razón de su estado. El desplazamiento de Romero es esencial. El film no se centra en tratar de entender a estas criaturas sedientas de carne humana, sino que pone énfasis en las conductas de los humanos civilizados frente a la lucha por la sobrevivencia. Es ahí donde encontramos lo monstruoso: el verdadero terror reside en lo que está vivo.

Hay algo entre los sobrevivientes que asusta, se construye una tensión en base a los roces que generan los estereotipos de los personajes; el padre de familia, el joven héroe, la mujer frágil, la esposa sometida, etc. Estos encarnan al individuo en sociedad respaldado por las instituciones. Es así como Romero nos instala el temor por la individualidad; el terror de los individuos radica en su soledad, la plaga ha terminado por echar abajo las instituciones, el individuo ha sido dejado, asolado: deberá habérselas para sobrevivir.

Pese a que en el contexto de su estreno la película fue leída como una crítica a los procesos políticos que aquejaban a la gran potencia en ese entonces (la guerra de Vietnam y la lucha de la comunidad afroamericana por el reconocimiento de sus derechos civiles), George Romero utiliza la imagen de la masa deshumanizada para establecer una lectura crítica a la colectividad mediatizada. Es en su primer ejercicio “La Noche de los Muertos Vivientes” donde el realizador expresa su visión de la sociedad moderna, a través de una operación disloca la estructura clásica del horror;  ya no será el monstruo que está al acecho lo que nos asusta sino el efecto especular que genera en nosotros. Los  villanos no son  los muertos.

Camila Toro Cortez

Equipo Cine Club 2014

 

 

 

 

 

 

 

 

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