Caché (2005) Michael Haneke

30 07 2014

Caché (oculto en francés) es un término asociado a la informática que refiere un duplicado de memoria, el cual se encuentra escondido para su posterior uso, siendo algo así como el subconsciente de un software. No es inusual que el realizador austriaco Michael Haneke se apropie de este término para dar nombre a su novena entrega, la cual en su construcción estética busca ahondar en el conflicto escondido detrás de esta imagen perfecta proporcionada por los nuevos formatos y cómo esta búsqueda por la hiper-realidad incide en el subconsciente del espectador.

Desde su primera entrega, Séptimo continente (1989), Haneke dirige sus dardos al espectador, quien nunca saldrá desafectado de lo que acaba de presenciar. Temas como la violencia, el voyeurismo, la videofilia en conjunto con los estudios de psicología y filosofía que el realizador cursó en su juventud cinéfila, engrosan el característico estilo de este autor.

Caché (2005), película con la cual hemos decidido cerrar esta retrospectiva, consolida todas las obsesiones y recurrencias que el realizador acarrea durante toda su filmografía. La maduración de Haneke no sólo está presente en la temática de este film, sino en la consolidación de dispositivos narrativos recurrentes, heredados del pasado teatral del realizador;  tales como el manejo de un ritmo a través de encuadres amplios y estáticos generando una inmersión en las acciones de los personajes en conjunto con el trabajo acabado del montaje, casi imperceptible, convirtiéndose un arma de doble filo con la cual el director busca  poner en conflicto.

 

El metraje nos instala en el contexto de una familia de clase acomodada, conformada por el matrimonio de los intelectuales literarios Georges y Anne Laurent, los cuales comparten una disimulada desafección por el hijo de la pareja, Pierrot. Las características burguesas en conjunto con un hermetismo emocional son rasgos propios de los personajes centrales en el “universo Haneke”.  Lo siniestro emerge en la cotidianeidad familiar con la llegada de paquetes anónimos dedicados a Georges, los cuales contienen cintas de vídeo de imágenes tomadas a la familia desde el exterior del hogar. El acoso anónimo  se vuelve constante, los videos comienzan a desplegar ciertos elementos familiares de la historia personal de nuestro protagonista, es esta cercanía lo que aumenta la paranoia y el temor de esta familia.

De esta manera Caché se construye como un thriller donde el principal objeto de terror es la imagen, y como nos afecta la familiaridad de aquella en el contexto de nuestra sociedad mediatizada.

Acostumbrados a una apelación directa al espectador, Haneke establece un juego de espejos, donde la credibilidad que el público asocia a la imagen construida por la película se pondrá en crisis al igualarse con las filmaciones que llegan al hogar en formato VHS. Este aspecto de desconfianza de la imagen está en plena correspondencia con la construcción técnica del film. Caché es la primera incursión del realizador en el formato de alta definición, además de ser pionera en la no diferenciación del de formato. Las imagenes extraídas de la cinta, como las del relato de la familia Laurent, tendrán la misma importancia visual, aumentando la confusión del espectador. La manipulación y la ruptura del código que genera esta decisión estética pone en conflicto la credibilidad de las imágenes. Haneke crea y destruye la realidad constantemente creada, dando cuenta una vez más que las imágenes tienen un alto potencial de ilusión, la inclusión de la imagen hiperrealista del HD ayuda a reafirmar este punto, la mentira de las imágenes se vuelve explícita, el realizador nos restriega aquella maneabilidad, aquella simulación que las imágenes llegan a construir.

Aquella desconfianza por la imagen puesta en conflicto desde una esfera técnica, alcanza un matiz sociocultural con la introducción del personaje de Maijd, inmigrante argelino quien es acusado de ser el responsable del acoso a Georges Laurent. La relación que comparten estos dos personajes está condicionada por un evento xenofobico en la infancia del protagonista. De esta manera la aprehensión del intelectual por el aspecto de extranjero del argelino no es más que una desconfianza de una apariencia, el escrúpulo de una imagen.

Lo interesante que provoca aquella fricción permite dar una segunda lectura al personaje de Georges, quien con sus características propias del burgués intelectual y aparente progresismo encarna una crítica hacia los conflictos de una clase media europea, quien convive con los problemas sociales derivados de la constante migración al viejo continente.

Estas temáticas sociales con mayúsculas -como la xenofobia- se introducen en la filmografía de Haneke desde una segunda lectura, desde un inconciente, el cual, al parecer, suele ser el lugar preferido del realizador austriaco.

Pese a que estos conflictos suelen aparecer como un guiño, descubrimos en Caché una cierta urgencia por tomar precauciones con las imágenes que cada vez se adueñan de nuestro cotidiano. La búsqueda desenfrenada por la imagen hiperrealista en conjunto con la introducción de nuevos medios como el HD, 3D, 4D, etc., quienes se han desarrollado a pasos agigantados, no aseguran una mejoría en la práctica cinematográfica sino que ponen en peligro la calidad de nuestras historias.

La operación que realiza Haneke busca transponer el problema de la imagen a un conflicto social, antes de seguir desarrollando nuevas técnicas debemos hacernos cargo de lo que estamos construyendo, debemos pensar la imagen.

 

Camila Toro Cortez

Equipo Cine Club 2014



NOVEDADES: TALLERES DE INVIERNO, 5 MIRADAS HACIA EL CINE

24 07 2014

Las Inscripciones Online se encuentran actualmente cerradas al completarse los cupos disponibles. Muchas Gracias a Todos y Todas!!

De todos modos, estaremos inscribiendo de manera presencial los días de cada Taller, dependiendo si la gente previamente inscrita de manera online asiste o no (ellos tendrán la preferencia).

Cualquier consulta al mail: tallerescineclub@gmail.com

Estos son los Talleres y sus respectivos talleristas

- 05 de agosto — Herramientas del Lenguaje Audiovisual: Introducción a los elementos, tanto visuales, sonoros, como narrativos, de los que se vale una obra cinematográfica para constituirse como tal y generar una “relación” con el público.

Este Taller será realizado por Luis Horta, Coordinador de la Cineteca de la Universidad de Chile, y además académico en la misma casa de estudios, como también de la Universidad de Valparaíso y la Academia de Humanismo Cristiano. Cineasta de profesión, posee estudios de especialización en restauración cinematográfica en la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM.

- 12 de agosto — Hombre y naturaleza en el cine de Tarkovsky: A partir de la mirada crítica del realizador ruso a la modernidad y la relación de poder que el hombre ejerce sobre la naturaleza, se plantea una lectura de su filmografía desde la filosofía clásica, principalmente Heráclito, Sócrates y Nietzsche.

El Taller será impartido por Pablo Inostroza, egresado de periodismo de la Universidad de Chile y miembro histórico del Cine Club Universidad de Chile. Actualmente es estudiante de Licenciatura en Filosofía, también en la Universidad de Chile.

- 06 y 13 de agosto — Cine y Mujer: A través del presente taller se analizará la forma en que se aborda la representación de la mujer en el cine occidental. Tomando ciertas obras, estudiaremos con una mirada crítica las relaciones y roles de género, deconstruyendo así las maneras en que se ha plasmado este imaginario.

La clase del miércoles 06 de agosto estará enfocada en la representación de la mujeres en el cine, analizándose para ello “La ciudad de las mujeres”, de Federico Fellini. Esta clase será realizada por Ana María Baeza, docente de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, escritora y Doctora en Literatura, además de especialista en estudios de género. En tanto, la clase del miércoles 13 de agosto abordará la representación del aborto en el cine, tomando como objeto de estudio el film rumano “4 meses, 3 semanas y 2 días”, de Cristian Mungiu. Esta clase será dictada por Viviana Díaz, quien es parte de la Línea Aborto, además de médica de profesión y feminista.

- 19 y 26 de agosto — Construcción sociocultural de la vejez y su representación en el Cine: Las obras cinematográficas, en tanto artefactos culturales, han producido representaciones de vejez y envejecimiento que responden a la cultura, sociedad y momentos históricos en que se han originado. No podemos, por tanto, hablar de “la” vejez, sino de “vejeces”, construcciones dependientes de dichos factores, y que en el marco del taller serán analizadas de manera crítica a partir de la revisión de diversos films.

Las clases estarán a cargo de Ma. Consuelo León-Lohaus, miembro del Cine Club Universidad de Chile, y estudiante de quinto año de Antropología Social de la Universidad de Chile. Sus áreas principales de interés comprenden la antropología visual, de la comunicación y urbana.

- 20 y 27 de agosto — Visiones de Latinoamérica desde Sistemas de Producción Hegemónicos: Análisis y reflexión en torno a cómo son representados aspectos históricos y culturales de Latinoamérica desde los ojos de autores europeos y/o norteamericanos. A través de ejemplos concretos se discutirá las versiones que se construyen sobre nosotros desde contextos hegemónicos de producción cinematográfica.

El Taller será dictado en conjunto por Marta Apablaza, periodista titulada de la Universidad Católica y Licenciada en Historia de la Universidad de Chile. En su vida profesional se ha desempeñado como periodista económica, realizando análisis de mercados internacionales y reportajes sobre innovación y emprendimiento siempre con un foco, desentrañar la manera en que Latinoamérica está dando pasos hacia el desarrollo; y Felipe Garrido, miembro del Cine Club Universidad de Chile, quien posee estudios universitarios en Historia, y Cine y Televisión en la Universidad de Chile. Se ha desempeñado principalmente como productor ejecutivo para cine de ficción y documental. Actualmente es profesor ayudante en la cátedra de Cine Documental de la Universidad de Chile.

Los Talleres se realizarán en el Auditorio Jorge Müller, del Instituto de la Comunicación e Imagen (ICEI), en el Campus Juan Gómez Millas, Ñuñoa. Sólo la clase del 12 de agosto tendrá lugar en el auditorio José Carrasco Tapia, también en el ICEI.

Cómo llegar al Campus JGM:

http://cineclub.uchile.cl/%C2%BFcomo-llegar/

 



71 Fragmentos de una Cronología del Azar

23 07 2014

“71 Fragmentos de una Cronología del Azar” (1994) es el tercer largometraje de Michael Haneke y la última parte de su trilogía de la glaciación emocional. A partir de retazos de la vida diaria recorremos la intimidad de diferentes habitantes de Viena días antes de enfrentarse a una trágica balacera que deja tres muertos en la víspera de navidad: un niño que emigra ilegalmente desde Rumania, una pareja que intenta adoptar, un abuelo cuya única compañía es su televisor, un guardia de seguridad que vive una crisis marital, un estudiante universitario marcado por la presión y la competencia.

Al igual que en “El Séptimo Continente” (1989) y “El Video de Benny” (1992), esta entrega toca temas como la violencia, la apatía, el individualismo, la mediatización de las relaciones humanas y el deseo de escapar de la rutina, pero juega con el lenguaje cinematográfico para remarcar aún más un sentimiento de separación e incomprensión entre los personajes: fragmenta el relato escogiendo pequeños instantes que se van intercalando de manera aparentemente azarosa hasta llegar a un desenlace en que todos los elementos logran encajar en un solo evento final.

A esto se suman noticieros que van mostrando también fragmentariamente y en un orden aleatorio la violencia que se vive en conflictos sociales y políticos desde diferentes rincones del planeta, Haneke involucra de esta forma al público en la misma lógica de  mediatización de la realidad que afecta a los personajes dentro de la historia, nos pone en su lugar, dando énfasis a una reflexión sobre el estar sentado frente a una pantalla observando el dolor humano, preguntándonos por nuestra propia responsabilidad en el cómo construimos día a día este mundo que sufrimos, cuestionándonos en qué medida nosotros también somos una parte de la monstruosidad, la dejadez y la hipocresía representadas en la obra.

Pero este juego narrativo de llevar caminos azarosos y distantes a un único destino final también es lo que hace a esta película diferenciarse de sus predecesoras. “71 Fragmentos…” nos deja con una sensación menos asfixiante y nos plantea al menos una luz: todo está conectado, nada es al azar, hasta nuestros actos  más insignificantes tienen consecuencias en quien está a nuestro lado, nuestro dolor no tiene nacionalidad, ni raza, ni clase social, nuestro propio pesar y el de los hombres y mujeres que pudieran estar en Líbano, Sarajevo, Somalia o Haití comparten un mismo elemento: su condición humana. La solución al problema está ahí a nuestro alcance, depende de nosotros no dejar que las imágenes pasen inadvertidas ante nuestros ojos.

 

Felipe Garrido

Equipo Cine Club 2014

 

 

 



Realidad (Re)Mediada: Benny’s Video

8 07 2014

Benny conoce y se contacta con el mundo a través de las imágenes. Con su cámara de video registra todo lo que puede, lo que le interesa, e incluso no se molesta en abrir las cortinas de su habitación para ver el exterior. No lo necesita en realidad, una cámara conectada a un monitor le muestra en tiempo real lo que ocurre allá afuera. Lo mismo con su entorno más amplio, una televisión es la forma de saber qué ocurre en su país y Europa, que se ve removida a consecuencia de la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética.

El contacto directo con el otro no es su fuerte. El de nadie en el mundo que lo rodea a decir verdad. Las comidas junto a sus padres se convierten en incómodos momentos en donde nadie da la sensación de querer hablar, y la “ruptura del hielo” sólo hace más patente ello, al tratarse de conversaciones triviales, por convención social casi, forzadas desde el inicio. La única relación bien llevada parece ser la posibilitada por el dinero.

Éste actúa como un intermediario social, permitiendo entablar alguna relación o vínculo, comercial en este caso, con un otro. Es un otro sin rostro desde luego, no importa quién sea. No importa su condición de sujeto, sino su posición dentro del engranaje social/económico. Es alguien prescindible. Así como hoy lo puede hacer “A”, mañana lo puede hacer “B”, y eso no hace diferencia.

Quizás el único momento de un contacto más real, físico hasta cierto punto, es el que se da entre Benny y la chica del video-club que termina por asesinar. Ahí se esboza algo, un cierto acercamiento, truncado desde luego, aunque, una vez más, ninguno en un comienzo parece saber muy bien cómo comunicarse, o establecer un vínculo.

Esa incapacidad Benny la llevará al extremo más adelante, al contarle a su cámara cómo se siente en ese obligado viaje a Egipto, mientras su padre se deshace del cadáver de la niña. Algo que no fue capaz de decirle a él o a su madre, ahora lo hace sin mayores complejos frente a este intermediario. Ahora bien, y en esta misma línea, no puede obviarse que fue a través de la grabación de la muerte de la chica que los padres de Benny se enteraron del hecho, y no porque él les haya contado.

El intermediario, quizás esa podría ser la clave, o una lectura posible más bien, del segundo film de Michael Haneke. En toda relación entre personas, o entre personas y el mundo que los rodea, existe un “algo” que sirve de puente, que evita que el contacto sea directo, pero que a la vez refleja su incapacidad de realizarlo por sí mismos. Puede ser la cámara de video, una televisión, el dinero, o los periódicos. Incluso, si fuésemos un poco quisquillosos, podríamos afirmar que el propio film actúa como intermediario para conocer esta realidad, esta historia, que representa lo que ocurría probablemente en muchos hogares en ese momento, y que también encuentra un correlato en nuestros días.

En un estado actual de cosas, en donde muchas de las relaciones sociales se desarrollan en el espacio virtual, pudiendo incluso “asistir” (o creer que se hace) a manifestaciones o concentraciones desde un computador, celular, tablet, etc., evidentemente un film como este encuentra un eco. Cierto es que no son los mismos tiempos, el mismo país, ni el mismo medio en cuestión, pero finalmente las películas siempre articulan al menos una doble memoria: por un lado la que dejan de su contexto de creación, y, por otro, la que gatillan años después al ser releídas en un contexto distinto, con otro bagaje.

De alguna forma nuestros días extreman lo que muestra Haneke, con un entorno más despersonalizado, y a la vez normalizado muchas veces, en donde igualmente parecemos conocer el mundo más a través de las fotos/videos que tomamos, que por vivirlo en sí, un poco insertos en el absolutismo de la imagen, y del hacerlo porque podemos. En este sentido, veremos que la muerte de la niña no importa en sí mismo, incluso es cosificada, “deshumanizada”, tanto por Benny, que sale y deja su cuerpo tendido en el piso como si nada, como por los padres, que hablan de ella como si fuese “cualquier cosa”. Es más un gatillante que sirve para mostrar esta realidad en toda su complejidad.

Y bueno, sólo para concluir, incluso el final de “Benny’s Video” está mediado. No es la “cámara de Haneke” la que lo muestra, sino una cámara de seguridad, que está siendo filmada por la cámara del director. Es más, hasta estas mismas palabras están siendo mediadas por el papel o la pantalla de un computador u otro afín. Incluso el lenguaje es un mediador. El punto es cuántos pasos nos separan de un otro.

Carlos Molina González
Equipo CINECLUB






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