La Vocación Suspendida

29 04 2014

La impresión que se tiene al principio de esta película sigue siendo casi la misma al final de ésta, ya que el sentido nunca termina de develarse por completo.

Mediante toda la narración surgen muchos conceptos e intertextos que vanamente se conocen si no se es francés o erudito en temas sacerdotales. Por ejemplo, la llamada “Virgen que llora” es una advocación mariana aparecida a dos niñas (Maximin y Mélanie) en la montaña de Salette en Francia, la cual le da un mensaje a éstas según lo mal que se está guiando la sociedad y las penurias que sufrirá la Iglesia debido a la ida de varios de sus feligreses que dejarán de creer en ella. Por este tipo de cuestiones que uno desconoce es que la película se hace compleja de comprender para un espectador común y silvestre, además si a eso le sumamos los dos repartos distintos que aparecen la tarea no se hace más llevadera. A mí me costó veinte minutos darme cuenta de cuáles eran los personajes, pero al ver los créditos noté que en realidad nunca supe bien quiénes eran. Eso hizo que mi experiencia como espectadora fuera un poco frustrante ya que al final de la película no podía siquiera decir qué había visto, ni dar un resumen o explicar de manera cabal la trama.

 

Sin embargo, creo que la importancia de esta obra cinematográfica va más bien por el lado visual y esto porque el trabajo de cámara es digno de ser mencionado. Las panorámicas logradas son maestras, al igual que los paneos. También se logran unas escenas exquisitas donde la composición es vital y le suma puntos a esta película como pieza audiovisual. Cabe asimismo mencionar que la música que acompaña las escenas, como los cantos gregorianos o los sonidos de campanas, dan sentido a lo que se quiere plasmar acercando a quien ve la película al aura cristiano/sacerdotal que se está representando. Incluso aquel juego de montaje entre estos dos repartos, que aun están colores distintos, logran darle a la obra una particularidad bastante original.

Ahora bien, ateniéndonos a lo que pude entender de la trama puedo concluir que nuestro protagonista Jerome (Didier Flamand) finalmente logra entrever qué sucede con su vocación sacerdotal que se haya suspendida por distintos planteamientos que se hace frente al catolicismo y la forma de vida que llevan los sacerdotes, todo a lo cual asiste al vivir en distintas congregaciones lo que lejos de propiciar su sacerdocio genera dudas sobre éste en él. Así Ruiz nos representa a una Iglesia que termina mostrándose más pecadora que santa y siempre contradictoria en los mensajes que entrega (nada nuevo bajo el sol), incluso los que debe dar a sus propios pastores.

Monserrat Ovalle

Equipo Cine Club 2014

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