La cárcel de la Victoria

26 06 2012

La Penitenciaria Nacional de La Victoria es la cárcel más grande de República Dominicana. En este país hay más de 16.000 presos. Casi 13.000 de ellos están en la cárcel como presos preventivos. En la actualidad, La Victoria tiene a más de 5.000 reclusos, siendo concebida para su construcción en 1952 con una capacidad de 1000 prisioneros.

 

Una cárcel donde la mafia interna es tal, que para los “ranas” (los reos que duermen en el piso) cuesta meses poder pagar un mísero colchón para la “zona de descanso”. La comida es tan mala como la salud; sólo hay un médico y una enfermera para todos los hombres que habitan el lugar, así como sólo existe una comida diaria, le dicen “el chao”.

 Promiscuidad, enfermedades sexuales, extorción y corrupción entre los reos, la policía y los guardias carcelarios, son parte de la realidad de aquellos presos que no pueden pagar las multas que les han sido impuestas aparte de su condena, y se han visto en la obligación de pagarlas en servicios adicionales, ya sea colaborando dentro de la cárcel en algunas actividades, o bien ganando extra en el chao eliminando a otros reos, a pedido de sus propios verdugos.

  Los bandos y la violencia, el tráfico de armas y los negocios sucios dentro de la prisión, contrastan con la luz (la única para algunos) que se filtra por las ventanillas de la capilla, donde muchos reos asisten para escuchar la palabra de Dios, para redimir sus culpas, para sentir algún alivio en la miseria. Hombres hacinados en la basura, condenados por asesinatos, robos, tráfico o por simple sospecha, menores de edad, adultos o ancianos, enfermos o sanos, dominicanos o extranjeros, todos tratados por igual, todos bajo la misma luma aguantando los garrotazos del abuso de poder.

 

Nada se escapa de la sombra sobre sus cabezas, en una sociedad que ha construido murallas para apartar al agresor, a quien corrompe el orden y a quien difícilmente pueda transformarse, reintegrarse y ordenarse. Tras esos muros, la ley es otra, el caos es la estructura que gobierna ese sub-mundo, es el miedo y el hambre el que los mueve, el poder el que guía a estos muertos en vida. Las riñas, las violaciones, el chantaje, son sólo juegos del poder, de quien mediante el cuerpo, puede doblegar al otro y lograr de él algún tipo de beneficio, sin importar la moral ni la escala de valores, ni tan solo el sentido común que se enseñe allá afuera.

 Porque aquí donde la ley ha puesto en rigor a las excepciones, a los orates, a los asesinos, a los cretinos que corrompen la sociedad, ha olvidado por completo el origen humano de los cuerpos que maltrata, que desfigura, que mantieneen la inmundicia. No hay ejemplos de mejorías, de superación. No hay espacio para distinguir rostros, ni familias, ni razones. No hay tiempo para las venganzas, para la justicia ni para planear escapes. Sólo hay tiempo para sobrevivir a sí mismo y la mafia. Para hacer negocios sucios, para la muerte, la oscuridad.

 La Victoria, es la prolongación de todos los males que retiene de la sociedad que la construyó. No hay en ella posibilidad del regreso. “Quien entra y sale de aquí, jamás volverá a ser el mismo.

Camila Pruzzo Moyano

Equipo Cine Club

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