Film Socialisme

28 07 2011

Por Felipe Garrido

Equipo Cineclub

Filme Socialisme (2010) es la película más reciente de Jean Luc Godard. Es la primera vez que este autor de 80 años registra una obra completamente en HDV y en proporción 16:9.

El guión se puede separar en tres partes.

En la primera, “Cosas Como Éstas”, experimentamos un viaje en crucero por el Mediterráneo en el cual navegan extraños personajes de diversas nacionalidades: un ex agente, un policía, un criminal de guerra, un filósofo, un niño, etc. se mueven entre el mundo ruidoso, consumista y acelerado que existe en el interior del barco, mientras intentan resolver sus problemas personales.

En la segunda, “Nuestra Europa”, atestiguamos la vida de una familia francesa que administra una gasolinera. Los padres planean una campaña política para ser electos en un cargo público. Los hijos cuestionan el sistema político que están construyendo y les piden respuestas acerca de conceptos que constituyen su herencia republicana más tradicional: fraternidad, libertad e igualdad. Un equipo periodístico los asedia durante el proceso.

En la parte final, “Nuestras Humanidades”, presenciamos una secuencia en la que pasamos por distintos lugares legendarios e icónicos para la civilización: Egipto, Palestina, Odessa, La Hélade, Nápoles y Barcelona. Todos visitados anteriormente en alguna parte del filme.

Desde la forma, Filme Socialisme es una película caótica, fragmentada, llena de imágenes, sonidos, palabras y ruidos que van construyendo y deconstruyendo progresivamente el relato, provocando en profundidad los sentidos del espectador a través de sensaciones que van más allá de cualquier sentido lógico; utilizando para esto una diversidad de herramientas técnicas del cine: desde las más cotidianas y sucias cámaras caseras, pasando por las bellas y coloridas imágenes HD, hasta las escenas de archivo de obras clásicas en celuloide como “El Acorazado Potemkim”.

Desde el fondo, Godard nos invita a reflexionar en torno a todo lo que hasta ahora la historia de la civilización europea ha construido. Sus estructuras económicas y políticas. La guerra y la muerte. La Humanidad y su representación.

Para el Cineclub de la Universidad de Chile, ésta es una película importante ya que constituye parte de la Primera Muestra por los Derechos del Público y no fue elegida al azar debido a que nos invita directamente a tomarnos el arte cuando por razón de las injusticias que creamos con nuestros sistemas, éste nos es negado directa o indirectamente.

Se dice que durante la promoción del filme en festivales Jean Luc Godard sentenció que la propiedad intelectual no existe; qué frase más adecuada para este collage lleno de citas a diferentes trozos de nuestra historia cultural de los cuales el autor se apropia para expresar libremente su subjetividad en una pieza totalmente diferente y audaz. Invitamos al público a ejercer su derecho a  pensar la vida a través del arte, a través del cine, en una más de las transgresoras obras de este maestro del séptimo arte.



Quo vadis Europa

28 07 2011

Pablo Inostroza

Equipo Cineclub

El Film Socialismo es una experiencia polifónica, compuesta por uno de los arquitectos del cine a sus ochenta años de edad. A las películas de Godard en general se debe ingresar sin la pretensión de responder a la pregunta postrera “¿entendí o no la película?”, y en ésta, con ese título de obra total, mucho menos. Es imprescindible desistir de esta necesidad del anclaje interpretativo, y los primeros cuadros lo aclaran. Logos, Tékhnos, Textos, Audios, Videos. Lo que el estudio de la cultura llama el intertexto es aquí más que un recurso al modo de una cita, es la geometría de esta helicoidal cadena fílmica.

Cuando finalizó hace pocos años el estudio del genoma humano, una de las principales conclusiones fue que todos los seres humanos sobre esta tierra compartimos el mismo código: genéticamente no existen las razas. Y si pensamos la historia humana como el tiempo habitado sobre el planeta, contemplamos nuestra prescindible condición. La cultura occidental es una porción insignificante en la edad geológica… ¡qué es a los ojos de un observador universal la vida, pasión y muerte del socialismo!

Aún así, Godard, este personaje que empezó a hacer películas como consecuencia de su trabajo como crítico, que rompió con todas las leyes del cine clásico, que llevó el montaje hasta los límites de las posibilidades del cine, armó un viaje imposible a bordo de un crucero de lujo por los lugares menos turísticos del mar mediterráneo (el crisol de occidente) y lo hilvanó con una revolución doméstica en una pequeña familia de la campiña francesa. Los tres capítulos de esta obra repasan la historia del siglo veinte europeo en una antología de la cita filosófica, literaria, musical, audiovisual.

“Uno se mira en la guerra como en un espejo”. A bordo de este crucero viajan criminales judíos, musulmanes diplomáticos, cristianos que reciben su servicio religioso penetrados por la música electrónica de los juegos del casino. Las cámaras de los fotógrafos son como los fusiles de los soldados imperialistas. Patti Smith pasea su guitarra y su siempre andrógina figura por la cubierta de la nave. Argelia, Egipto, el impronunciable nombre de Israel que tras sus portones esconde a Palestina, la anciana Grecia, Nápoles, una Barcelona en castellano. Y aunque no se baña por los mares mediterráneos, el puerto ucraniano de Odessa y sus largas escaleras inmortalizadas por El Acorazado Potemkin, es otro de los destinos de este satélite que naufraga por las humanidades y sus mitos.

En el segundo movimiento, Godard compone el fracaso de la familia, la propiedad privada y el estado. Una estación de servicio que en vez de ser un lugar de paso es una república en construcción, de la misma forma en que el crucero era un zoológico posmoderno a la deriva, una suerte de embarcación extraterrestre y hambrienta. En esta bencinera, los niños se empoderan del lenguaje, de la política, de las armas, como partisanos que toman las riendas en su proyecto de la vida comunitaria, y el tacto y la música resultan mucho más significativos que las peleas o las declaraciones de amor.

El peso de la violencia es el tono del epílogo. “Ni el sol ni la muerte pueden mirarse directamente a los ojos”. Las penas del infierno que promete el FBI a condición de la piratería.

El Film Socialismo recoge imágenes, fragmentos de libros, piezas musicales de heterogéneas proveniencias y las entronca en un solo cuerpo. Cuando Godard decía que no existe la propiedad intelectual no fue una piedra en el aire. ¿Quién puede patentar el socialismo como una película de archivos fragmentarios? Para esto, no hay comentarios…






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