FUEGO: Armando Bó e Isabel Sarli

14 07 2011

Por Diego Pino Anguita

Equipo Cineclub

Es simple, la película está hecha para ver la voluptuosidad, la calentura y el labio inferior, como muchos dicen, de Isabel Sarli. ¿Y por qué no? Si una estrella se define por la cantidad de gente que es capaz de seducir, y un director popular, por la cantidad de espectadores que es capaz de mantener en sus butacas. La película FUEGO nos devora con la mirada y el cuerpo de su protagonista, nada más. Armando Bó, su director, es tan poco sutil que hace que la mujer principal, pueda mostrarse aún más como ese espíritu sexual que hace finalmente que nos quedemos, por esto la combinación entre actriz y director funciona, porque ambos saben y están dispuestos a ofrecer la exuberante lujuria.

FUEGO llama al descontrol, a lo que todos necesitamos, pero que a la Sarli le es más imposible de resistir; refleja la animalidad de la corporalidad generosa, y la lucha entre conciencia y carne, que es corrompida por el FUEGO interior incontrolable que a todos nos llama cuando el deseo supera la frialdad mental, pero que esta vez es severo. No se trata de hacernos los desentendidos del deseo carnal, se trata de rescatar del film la sorprendente cantidad de veces en tan corto tiempo, en que este deseo mueve a la protagonista sin importar a quien parece traer el equilibrio. Una mujer insaciable y sin límites revoloteando por los bosques de San Martín de Los Andes, cual prostituta, pero sin cobrar un peso, necesita ser atendida por quien se cruce en su camino; afortunado hombre que no necesita aclaraciones, sino que concede su tiempo a lo que ya todo el pueblo sabe, la imperiosa necesidad de sexo de una ninfómana extremista.

La verdad es que esta película se basa en el exhibicionismo de Isabel Sarli en cualquier paisaje: la nieve, el bosque, el patio, y por supuesto la habitación. Es un llamado de atención sexual a hombres y mujeres que se sientan a ver este film, pues posee ese ingrediente que puede hervir hasta el hielo, con solo un toque de la mujer, y que secretamente todos envidiamos, cuando desnuda camina por la calle ofreciéndose, siendo una de las escenas mas impactantes que he visto por estos días, porque refleja la verdadera sensualidad de quien puede dejar a hombres sin palabras con solo mirarlos, y quien se presenta ante la cámara en ángulos perfectos que capturan su esencia. Por todo esto, participo de este homenaje a la gran Coca Sarli, un homenaje lleno de ella, quien llena la pantalla de una impresionante vista y de un manejo del ambiente, que puede sorprender por su repentino escape de furiosa sexualidad, y una lenta y cuidada revisión de una sensualidad que nos advierten desde el inicio. Un descontrol controlado en FUEGO es lo que nos hace quedarnos, donde ni amas de llaves ni camioneros pueden escapar, donde todo el pueblo está bajo el dominio de la protagonista, y donde Armando Bó construye una historia para envidiarlo, y desear que una mujer como esa se pasee por cada una de nuestras ciudades.

Sarli conjuga su talento y físico en capturar al espectador, que debo decir a título personal, no es la historia la que lo guía, sino ella misma que manda a nuestra mirada y que junto al director establece todo el tiempo, digo todo el tiempo por que así es, la incansable necesidad de la fémina. Sin embargo esta unión entre símbolo sexual y realizador de cine, se ejecutará para hablar, como siempre, finalmente de lo que parece llamar a más seducidos y expectantes: el amor. No obstante esta vez, y aunque lo parezca en el argumento del film, no ganó el amor: Ganó el sexo.

Comparte:
Facebook Twitter Tumblr Email

Acciones

Informacion

Deje un comentario

usted puede usar estos tags : <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>




Social links powered by Ecreative Internet Marketing