“Ya no basta con rezar” [25 de noviembre]

22 11 2009

Titulo Original: Ya no basta con rezar

Dirección: Aldo Francia

Guión: José Román, Aldo Francia, Dario Marcotti

Producción: Juan Carlos Pires

D. de Fotografía: Nelson Fuentes, Silvio Caiozzi

Música: Tiempo Nuevo

Formato Original: Color – 35mm.

Año: 1972

Duración: 80′

Elenco: Marcelo Romo, Tennyson Ferrada, Pedro Álvarez, Roberto Navarrete

Sinopsis:

Jaime, joven sacerdote católico de Valparaiso comienza a sufrir una crisis vocacional cuando comprueba que su forma de ejercer su ministerio no adhiere totalmente a la causa de los pobres, transformándose paulatinamente en un luchador social. [www.cinelatinoamericano.org]

Premios:

  • 1975, Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, Colón de Oro del Público al Mejor Largometraje

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=IMGHcG_SR3M]

de “Vida en 35mm” [http://vidaen35mm.blogspot.com]

La actividad de Cine Club se acoge dentro del marco legal establecido por el Párrafo IV, “Excepciones al derecho de autor”, Artículo 47 de la ley 17336 de Propiedad Intelectual.



Comentario de “Voto + Fusil”, por Edison Cájas

22 11 2009

La mitad de este film es una ficción, la otra mitad reposa en la realidad. Entonces cada uno decidirá qué es realidad y qué ficción. Así será posible que para unos todos sea ficción y que para otros todo sea realidad”. Esta es la advertencia que inicia Voto más Fusil (1971), película desconcertante y perturbadora que relata con maestría y asombrosa economía narrativa el acaecer histórico de Chile tomando como eje tres acontecimientos políticos que van desde 1937 hasta 1970 y que dialogan entre sí construyendo un gran mosaico, figura paradigmática en la obra de Helvio Soto.

Y como es de suponer, Soto transforma el relato en una narración orgánica y sintética, rehuyendo la oficialidad para internarse en el relato subterráneo de sus personajes casi siempre frágiles u olvidados, pequeños señores de su reino que luchan sin posibilidad de vencer sino tan sólo para no ser derrotados. Y desde luego, ni lo orgánico ni lo sintético es azaroso en su cine y si se observa con detención podrá notarse que casi siempre lo que prima es el poder de un imaginario único y personal que al igual que el de Raúl Ruiz transforma y deconstruye Chile y lo trae de vuelta resignificado.

De allí que no sea de extrañar la advertencia del principio. De allí que el film produzca por momentos una sensación de desconcierto, una especie de onirismo en las imágenes. Voto más Fusil se narra en los intersticios, en eso tan ruiciano que consiste en doblegar el tiempo histórico para transformar las acciones ya no en símbolos sino en el propio acontecimiento vuelto a construir.

Y quizás es esa vocación premonitoria y al mismo tiempo trágica del film lo que poco a poco comienza a configurar una especie de derrotero en el que los personajes y la historia total comienzan a encontrar un sentido unitario y final. La propia película funciona como discurso político y a la vez como señal de que lo que vemos ya lo hemos visto y de que la historia una vez más se repetirá como tantas veces lo ha hecho al interior del propio relato.

Y es que lo que se pone en acción es, por un lado, la vieja pregunta por la re-presentación, si acaso eso que estamos viendo es la realidad o la ficción, o ambas o nada de nada y por otro, si esa construcción estética y narrativa (estructura de actos fragmentados y a la vez organizados en una unidad), no funciona quizás como otro mecanismo eficaz de transfiguración de la realidad. Las largas elucubraciones de los personajes de Marcelo Romo y Jorge Guerra se mueven, en este sentido, como premisas dialécticas que sin embargo no llegan a explosionar y que cumplen el mismo doble objetivo de problematizar y reconstruir una posible imagen de Chile. Esto es precisamente lo inquietante. La película es tan sólo una advertencia, la antesala del desborde, pura tensión sin lograr desplegarse y que vuelve a concentrarse hacia el final en la imagen perfecta de la premonición que no logra dictaminar completamente el futuro.

Helvio Soto reconstruye la imagen de un Chile fragmentado que sin embargo encuentra en esa forma de elaboración una lectura posible. La clave evidentemente política y la clara presentación tanto de las contradicciones de la izquierda como de los continuos planes de la derecha burguesa, no son más que el dispositivo para hablar del Chile enraizado en otra parte, o quizás más profundo, en los recuerdos, en los sueños, en los cantos, en esa extraña mezcla tan nuestra de realidad y ficción en la que siempre parecemos estar.






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